
Fue un futbolista inglés, mediocampista defensivo, que vistió la camiseta del Manchester United durante 11 temporadas, también defendió los colores del Middelbrough, finalizando su carrera deportiva como jugador de fútbol en el Preston North End.
Fue internacional hasta en 28 ocasiones, alcanzando su máximo esplendor futbolístico durante el Mundial de Inglaterra de 1966 y en el que se proclamó campeón del mundo con su selección.
Stiles era un prototipo de jugador muy particular. Con un físico alejado de los cánones de lo que tiene que ser un futbolista y la antítesis de la figura del atleta. Era bajito, miope, con una incipiente barriga, con algo de sobrepeso, una apreciable calvicie y le faltaban bastantes dientes. Vamos, todo un adefesio. Era pequeño, pero fuerte (en su juventud practicó el boxeo) y muy agresivo en su juego. En una palabra, el «bad boy» del equipo.
Como jugador era más bien tosco y de escasa técnica. Su misión en el campo consistía en perseguir a la figura del equipo contrario y evitar que recibiera el balón, empleando todas las medidas que tuviera a su alcance, incluidas las violentas y antirreglamentarias, e inmediatamente dar el balón a un compañero, en su caso y sobre todo a Bobby Charlton.
Su juego violento fue una constante a lo largo de toda su carrera, siendo uno de los jugadores más odiados por las aficiones contrarias salvo la del Manchester United claro está. Antes de cada partido, en la cancha, se quitaba los dientes postizos que llevaba y perseguía al rival que tenía que marcar para intimidarle. De hecho, se le consideró «la dentadura postiza más famosa en el mundo del fútbol».
Esta violencia, en el Mundial del 66, la sufrieron sobre todo dos jugadores. En cuartos de final el argentino Ermindo Onega (jugador de River) y en semifinales el portugués Eusebio (jugador del Benfica).
En definitiva era un tipo muy peculiar, como peculiar fue su celebración en la misma cancha por la obtención del Campeonato Mundial. Se puso a bailar patéticamente en el césped con la Copa del Mundo en una mano y los dientes postizos en la otra.
En sus tiempos de jugador se decía, jocosamente por supuesto, que era el mejor agente comercial del negocio de su padre, quien regentaba una funeraria en las afueras de Manchester.
La violencia en algunos partidos del Mundial del 62 en Chile 🇨🇱 junto con la que hubo en Inglaterra 🏴 66 y otras sonadas circunstancias, llevaron a la creación de las tarjetas de amonestación y expulsión en el mundo del fútbol, poniéndolas en práctica en el Mundial de México 🇲🇽 de 1970.
Alberto Vegue
