Los estereotipos del fútbol

Cuando nos hablan de un futbolista, todos pensamos, en general, en alguien atlético, bien proporcionado y que se asemeja a los cánones que todos tenemos establecidos para alguien que se dedica al deporte. Es decir, mantenemos en nuestro subconsciente un estereotipo físico sobre este determinado conjunto de personas.

Así, cuando hablamos de un futbolista, nos hacemos a la idea de una persona fuerte, veloz, flexible y resistente, que son los cuatro parámetros que enaltecen a los que ejercitan esta profesión. Y también dice la teoría que un futbolista debe tener una buena condición física, una aceptable técnica, buen dominio de balón, mentalidad ganadora e inteligencia táctica para el desarrollo del juego.

Además, y específicamente por puestos, los porteros deberán tener una aceptable altura y buenos reflejos, y deberían estar sobre los 1,90 m de altura y los 90 kilos de peso. Los defensas, potencia, contundencia y también altura, sobre los 1,85-1,90 m y los 85 kg de peso (los laterales deberían ser más livianos, sobre los 1,75 m y los 75 kg). Los jugadores de mediocampo tienen una buena resistencia física y una extraordinaria visión de juego. Si nos damos cuenta, los mejores en este desarrollo suelen ser los más bajitos (ojo, que también los hay altos). Y, por último, los delanteros: velocidad, desmarque y oportunidad. Aquí los parámetros se mueven entre los 1,70-1,85 m y los 70-80 kg de peso.

Quede bien entendido que todo lo dicho tiene sus matices, sus verdades y mentiras, sus pros y sus contras y que no siempre es así, pero en general nos puede servir de cliché y, como vamos a ver, no siempre es así.

Pero ¿nos hemos preguntado alguna vez quién es el futbolista profesional más bajito que ha existido y que se sale de los estereotipos conocidos?

Pues se tienen registros de dos futbolistas que apenas medían 1,54 m: Elton José Xavier Gomes, brasileño, centrocampista que militó en el Steaua de Bucarest (Rumanía), Al-Nassr (Arabia Saudí) y Fortaleza EC (Brasil). El otro es Marcin Garuch, centrocampista polaco, que entre otros jugó en el Miedz Legnica (Polonia).

Con una altura de 1,55 m, aparece el delantero argentino Daniel Villalba, que jugó en River Plate y Ferro (Argentina) y Veracruz (México).

Con 1,59 m, el también argentino Diego Buonanotte, mediapunta de River Plate (Argentina), Málaga (España) y Universidad Católica (Chile).

También con 1,59 m, otro argentino, Maxi Moralez, que jugó en Racing Club y Vélez Sarsfield (Argentina).

Frente a estos jugadores bajitos, nos encontramos con esos otros altos que por su altura exagerada también se salen de la norma. Los futbolistas más altos con los que nos encontramos corresponden a distintos porteros: Simon Bloch Jorgensen (2,10), Kristof van Hout (2,08) y Tomas Holy (2,06). Los defensas Matthew Casey (2,04) y Abdoul Ba (2,03). El centrocampista Mikkel Mena Qvist (2,03). Y los delanteros Jan Koller (2,02) y Peter Crouch (2,01).

ALBERTO VEGUE

Los estereotipos del fútbol

LOS DAVIDES DEL FÚTBOL EUROPEO

En esto del fútbol, las llamadas grandes ciudades ofrecen multitud de posibilidades en muchos aspectos. Una de ellas es que aquellas urbes que están sobradamente pobladas se pueden permitir el lujo de mantener en su ámbito deportivo a equipos que sean muy potentes o pueden tener varias escuadras con una estructura más que relevante, con un número de seguidores importante y que sean extremadamente competitivas en sus respectivos campeonatos e incluso en distintos campeonatos internacionales. Incluso en un escalón inferior, dentro de las llamadas ciudades medianas o localidades de un cierto nivel en cuanto a su población o importancia económica, pueden, en determinado momento, llegar a destacar y luchar de tú a tú y frente a frente, deportivamente hablando, con las mencionadas en un primer lugar.

Pero no todo ni siempre las cosas son así. Existe otro tipo de poblaciones, en un número muy escaso, en las que sus respectivos equipos de fútbol representativos no tienen el glamour del Real Madrid ni del Barcelona. Tampoco del Paris Saint-Germain ni del Bayern de Múnich. Ni del Liverpool ni del Arsenal. Realmente, los equipos de fútbol de estas ciudades están a años luz de la seducción de estos conjuntos e incluso de poder competir frente a frente con ellos. Sin embargo, a veces y durante una etapa de su historia, han jugado o juegan en la máxima categoría de la competición de sus respectivos campeonatos, codeándose en paridad con los equipos punteros. Hasta ahí, todo puede parecer normal, más o menos normal. Pero lo que no es para nada normal es el número de habitantes de la ciudad, localidad o pueblo que alberga o anima a esos equipos y que han puesto su nombre en el mapa del fútbol europeo.

Pues en la nota de hoy vamos a hablar de algunos de ellos, ciñéndonos, eso sí, exclusivamente al fútbol europeo. Y vamos a poner tan solo cinco ejemplos, los cuales son suficientemente ilustrativos.

Por la importancia de su campeonato de liga, empezaremos citando a un equipo polaco. Allí la Ekstraklasa, que así se llama la máxima competición en Polonia, ha albergado esta temporada 2025/2026 al llamado Bruk-Bet Termalica Nieciecza, representante futbolístico de la localidad de Nieciecza, de apenas 750 habitantes. Esta localidad está ubicada al sur del país y a más de 280 km de la capital, Varsovia. Aunque al finalizar el campeonato ha descendido a 2.ª división, ha militado en 1.ª al menos otras cuatro temporadas más. Su mejor clasificación nacional en la historia de su competición ha sido un 7.º puesto conseguido en la 2016/2017.

En Irlanda del Norte, nos encontramos con que en la NIFL Premiership ha competido el conocido comoLoughgall FC, de la localidad del mismo nombre y que tan solo cuenta con una población de apenas 282 habitantes. The Villagers (Los Pueblerinos), pues así son conocidos en su ambiente futbolístico y en su país, militaron en la máxima división norirlandesa un total de cinco temporadas, de 2004 a 2007 y de 2023 a 2025, siendo su mejor clasificación en la máxima categoría un 7.º puesto logrado en la 2023/2024. Actualmente, compiten en la llamada NIFL Championship, es decir, la segunda categoría del fútbol de Irlanda del Norte.

En Montenegro y aunque a día de hoy milita en un segundo nivel, en la Druga Crnogorska Liga, nos encontramos con el club OFK Grbalj, de la localidad de Radanovici (Kotor). En la actualidad, esta población mantiene un pequeño núcleo de apenas 750 habitantes. El club de esta localidad y pese a su exigua población, ha militado durante 13 temporadas en la máxima categoría del balompié montenegrino, la Prva Crnogorska Fudbalska Liga, obteniendo como mejor clasificación un 3.º puesto, obtenido en la temporada 2006/2007. Ha disputado, por ende, la UEFA Intertoto Cup en varias ocasiones. Se da la circunstancia de que la disputa de sus encuentros de ámbito europeo los debió jugar en otro estadio distinto al suyo, ya que su feudo no disponía de los requisitos mínimos exigidos por la UEFA para disputar competiciones internacionales.

En el estado de Luxemburgo nos encontramos con el denominado FC Hostert, club fundado en el año 1946. Hizo su debut en la máxima categoría de Luxemburgo en la temporada 2011/2012 y, en el total de su existencia, ha militado en 1.ª división durante 10 temporadas. La mejor clasificación obtenida en esa máxima categoría fue un 8.º puesto allá por la temporada 2017/2018. La localidad que alberga al equipo y que le da nombre cuenta con una población de aproximadamente 500 habitantes. El año venidero también volverá a competir en la máxima división.

El último equipo de estas características que vamos a señalar compite en la 1.ª división de las Islas Feroe, conocida como Betrideildin, y es el denominado EB/Streymur, de la localidad de Streymnes con apenas 232 habitantes. Pese a la escasa población de la localidad, es uno de los equipos importantes de las Islas Feroe, habiendo conseguido ganar la liga en varias ocasiones, así como la copa y la supercopa. También ha participado en competiciones europeas en distintas temporadas.

Se trata de equipos muy modestos e incluso insignificantes en el conglomerado del fútbol europeo, pero que tienen su gran importancia para esas pequeñas comunidades donde se desarrollan dando muestras, en alguna más que sonada ocasión, de que también en fútbol, David puede codearse con Goliat.

ALBERTO VEGUE

LOS DAVIDES DEL FÚTBOL EUROPEO

LA COMPETICIÓN MÁS IMPORTANTE A NIVEL DE SELECCIONES NACIONALES

Hace escasos días finalizó la vigesimotercera edición de la Copa Mundial de la FIFA, celebrada en México, Canadá y EE. UU., y donde la selección española de fútbol se proclamó campeona del mundo por segunda vez en su historia, venciendo en la final a la albiceleste por 1-0.

Con motivo de ello, hoy vamos a hablar de la competición de fútbol más importante que existe a nivel mundial y que disputan distintas selecciones de diferentes países de todo el orbe. Hoy hablaremos de la Copa Mundial de la FIFA (más conocida como el Mundial de Fútbol).

Esta es la competición más importante a nivel de selecciones nacionales que se disputa en el mundo y se han celebrado hasta la fecha un total de 23 ediciones (incluida la celebrada en 2026). La primera tuvo lugar en el año 1930, competición que ganó Uruguay y en la que solo participaron 13 países. Su periodicidad es cada cuatro años y se han venido realizando ininterrumpidamente desde 1930 hasta 2026, salvo en los años 1942 y 1946, en los que no se pudieron organizar a consecuencia de la II Guerra Mundial.

Su formato ha ido evolucionando y cambiando a lo largo de la historia, tanto en sus partidos de eliminatoria como en los de las rondas previas para poder acceder a las fases finales; valga como ejemplo este último Mundial celebrado en 2026 en Canadá, Estados Unidos y México. En él hemos podido comprobar que, en su proceso clasificatorio, participaron más de 200 equipos de selecciones nacionales. En las fases finales fueron un total de 48 (el torneo que más equipos acogió en la historia de los mundiales), con un total de 104 partidos celebrados. Se distribuyó en dos rondas: la de grupos (con 12 grupos de 4 equipos cada uno, clasificándose los 2 mejores de cada grupo y los 8 mejores terceros de entre todos los equipos) y las de eliminación directa con equipos procedentes de los grupos anteriores que se enfrentan por sorteo en unos dieciseisavos de final, octavos de final, cuartos de final, semifinales y la final. 

En cuanto a los lugares de celebración, aunque no hay una regla estricta que determine el lugar, país o incluso el continente donde debe celebrarse, se ha intentado por parte de la FIFA mantener un cierto equilibrio para que cualquier país, región o lugar del mundo pueda tener opción a su celebración. Quede bien entendido que no se trata de un proceso automático y que el lugar de celebración puede ser aleatorio.

Diferentes naciones han participado en los distintos mundiales. Brasil es, sin duda, en este aspecto, el país y selección que más veces ha participado con un total de 23 asistencias. Es decir, ha estado en todos y cada uno de los mundiales que se han celebrado. Le sigue Alemania con 21 participaciones. La selección argentina ha tenido un total de 19 presencias; Italia y México lo han hecho en 18 ocasiones. España junto con Inglaterra y Francia han asistido a 17 de ellas y, por último, las selecciones de Bélgica y Uruguay lo han hecho un total de 15 veces.

Por lo que se refiere a los ganadores, pocos países se reparten esta circunstancia. En cabeza vuelve a destacar Brasil con 5 títulos obtenidos hasta la fecha (1958, 1962, 1970, 1994 y 2002). Alemania (1954, 1974, 1990 y 2014) e Italia (1934, 1938, 1982 y 2006) con 4 cada uno. Con 3 títulos figura Argentina (1978, 1986 y 2022). Francia (1998 y 2018), Uruguay (1930 y 1950) y España, la última campeona (2010 y 2026) lo hacen con 2 triunfos y, finalmente, Inglaterra (1966) aparece con una victoria.

ALBERTO VEGUE

LA COMPETICIÓN MÁS IMPORTANTE A NIVEL DE SELECCIONES NACIONALES

EL MUNDIAL DE LOS PATALSUELOS

El fútbol siempre se ha practicado, en el caso del calzado, con botas. En un principio estas eran muy rústicas, tremendamente pesadas, insoportables cuando llovía, rígidas a más no poder y peligrosas, pues sus punteras solían ser de acero y pobre de aquel que sufriera un puntapié. Afortunadamente, el calzado deportivo fue evolucionando a lo largo del tiempo, sobre todo en estos últimos años, y los botines se han tornado mucho más ligeros, con tacos intercambiables, totalmente impermeables y, en este progreso continuo, se han vuelto hasta muy coloridos, olvidando sus primitivos colores exclusivamente negros. En definitiva, las botas de fútbol de hoy en día son casi una obra de ingeniería.

Y todo esto lo comento porque, ¿voy a hablar de botas de fútbol? No, ni mucho menos. Hoy, hilo con algún comentario de la nota de la semana anterior y voy a volver a departir sobre algunas situaciones que se dieron en el Mundial de Brasil, celebrado en 1950, y que tuvieron determinados aspectos diferentes a cualquiera de los mundiales disputados hasta esa fecha e incluso a los celebrados posteriormente. En definitiva, ese Mundial de 1950 dejó diversas pinceladas deportivas que todavía hoy, 76 años después, se recuerdan y son comentadas por todos aquellos a los que nos gusta el fútbol.

Una de ellas fue que, por primera vez en la historia de los mundiales, para determinar quién sería el campeón del torneo, este se iba a decidir por el sistema de liguilla. Es decir, se realizaría un pequeño campeonato de todos contra todos a contender entre los cuatro campeones surgidos de los distintos grupos de clasificación (que eran cuatro). De esta manera, se sustituía el tradicional sistema que hasta entonces habíamos conocido: es decir, la disputa, después de esa fase clasificatoria, de los cuartos de final, de las semifinales y de la gran final. Como todos sabemos, el campeón de esa liguilla y, en consecuencia, el campeón del mundo fue la selección de Uruguay.

Otro aspecto destacable ocurrió con el mundialmente llamado «Maracanazo». Contra todo pronóstico, la selección de Uruguay venció en la final, en el mismísimo estadio de Maracaná, a la selección de Brasil, la gran favorita, por un resultado de 2-1. Esta derrota supuso un trauma de tal calibre para la afición brasileña que, a raíz de ese fiasco, se decidió cambiar la indumentaria de la selección de fútbol brasileña por el posible gafe o mufa que podían tener los colores que habían venido usando hasta entonces, pasando de la indumentaria blanca con vivos azules a la más llamativa y nacional amarilla con vivos verdes. Esta nueva vestimenta fue bautizada como la «canarinha».

Para España fue muy importante, pues logró el mejor resultado clasificatorio de su historia en los mundiales al conseguir un más que meritorio 4.º puesto. Este registro constituyó la mejor clasificación de nuestra selección en unos mundiales de fútbol durante 60 años. Exactamente hasta el año 2010, en el que, como todo el mundo sabe, España fue campeona del mundo en el mundial disputado en Sudáfrica.

También ocurrió un hecho inédito hasta ese momento y que tuvo una repercusión mucho menor que lo contado hasta ahora. Una selección novata en la disputa de este tipo de competiciones y que jamás las había disputado (a día de hoy no se ha vuelto a clasificar para ninguna fase final), abandonó la misma al no permitirle jugar descalza los partidos que debía disputar en su grupo. Y esta última circunstancia es la que vamos a desarrollar un poco más en el día de hoy.

La India no se había ganado la participación en el Mundial de Brasil de 1950 por clasificación directa. La renuncia de Birmania, Filipinas e Indonesia, todas ellas integrantes del grupo eliminatorio por Asia, hizo que el equipo indio se clasificara directamente al Mundial.

India se disponía, pues, a estrenarse en un mundial de fútbol y quería en ese debut mantenerse fiel a sus tradiciones. Una de ellas no era otra cosa que jugar sus partidos descalzos o solo con calcetines, pues de manera habitual así lo habían venido haciendo hasta entonces. La FIFA, fiel guardiana de los valores de Occidente, se negó en rotundo a esta circunstancia; los indios no se lo tomaron a bien y renunciaron a disputar el mundial, retirándose del torneo. Y fin de esta curiosa historia.

En definitiva, a la India no le causó mayor problema esta retirada puesto que el fútbol comenzaba a ser un deporte practicado en el país y no contaba con excesiva tradición ni número de adeptos. Además, no era muy seguido por la gente y no contaba con un número exagerado de aficionados. En aquella época, e incluso hoy mismo, los deportes reyes en la India son el críquet y el hockey sobre hierba. Aunque, a decir verdad, las dificultades financieras que tenían, la mala organización de su federación de fútbol, los altísimos costes de un viaje de estas características y su prioridad de participar en los JJOO antes que hacerlo en un mundial de fútbol, allanaron y abonaron el camino para la renuncia.

La verdad es que el empeño de la India en jugar descalzos el campeonato no era en sí nada novedoso. Ya en los Juegos Olímpicos del año 1948, celebrados en Londres, jugaron un partido (contra la selección francesa) sin botas, aunque sí reforzaban sus pies con buenos vendajes. Incluso, en la celebración de los llamados Juegos de Asia, celebrados un año después del Mundial de 1950, la India participó en el certamen jugando descalza y ganando el torneo.

Pero no solo la India era la única selección en jugar, en un determinado momento, habitualmente sus partidos con sus jugadores descalzos o protegiéndose el pie con vendajes; también lo hicieron selecciones de otros países y no solo del continente asiático: otras selecciones africanas como Nigeria, Uganda o Ghana también lo han hecho. Eso sí, estamos hablando de la década de los años 40 y 50 del siglo XX.

ALBERTO VEGUE

EL MUNDIAL DE LOS PATALSUELOS

LA PÉRFIDA ALBIÓN

Que el fútbol levanta pasiones, no creo que nadie tenga la menor duda de que esto es así. Que el fútbol nos hace ser animales, pero de los irracionales (hablo en general), es evidente a todas luces. Que el fútbol nos hace perder la cabeza, aun a los que nos consideramos personas serenas, eso se ve un partido tras otro. Que el fútbol nos desata la lengua y a veces si nos viéramos grabados ni nos conoceríamos, siempre ocurre. Y si alguien no está de acuerdo con estas aseveraciones, solo tiene que recordar lo que le ocurrió a Armando Muñoz Calero en el año 1950, cuando era un fanático seguidor de la selección española de fútbol y, por supuesto, del antiguo régimen del general Franco. 

Para que conozcamos un poco al Sr. Muñoz Calero, diremos que el susodicho ocupaba, en el momento al que vamos a hacer referencia, la presidencia de la Real Federación Española de Fútbol. Durante el mes de julio de ese año, se celebró en Brasil la cuarta edición de la Copa Mundial de Fútbol, organizada por la FIFA, y en ella la selección española obtuvo la segunda mejor clasificación de toda su historia, un magnífico cuarto puesto, sucumbiendo en la Fase Final ante las otras tres selecciones nacionales más potentes en aquella época (Uruguay, Brasil y Suecia), constituyendo durante un periodo de 60 años la mejor clasificación alcanzada en un Mundial de Fútbol, aunque a día de hoy ya sabemos que tanto en el año 2010, como en el 2026, se convirtió en campeona, el mayor logro conseguido hasta ahora. Pero sigamos con nuestra narración. España, en el antedicho Mundial de Brasil de 1950, se enfrentaba en cuartos de final a toda una potencia futbolística de aquel entonces y con un plantel impresionante (Bert Williams, Alf Ramsey, Billy Wright, Stanley Matthews, etc.), a toda una poderosa Inglaterra, génesis y cuna del fútbol. La selección inglesa, hasta ese entonces, había ganado todos los partidos disputados en su grupo clasificatorio al mundial, pero (siempre hay un pero) tuvo la mala fortuna de cruzarse, en esos cuartos de final a que hemos hecho mención, con una selección española de leyenda y con un plantel de jugadores que sabían perfectamente lo que significaba jugar al fútbol y, para más inri, con una furia y un empuje asombrosos y que eran reconocibles por todos aquellos rivales a los que se enfrentaban. Era tan impresionante esa máquina de furia española, dentro del reglamento (todo hay que decirlo), que Inglaterra y toda su prepotencia británica sucumbieron ante el equipo español por un 1-0, gol marcado por el delantero centro del combinado nacional español, el mítico Telmo Zarraonandia Montoya, conocido por todo el mundo en España y fuera de ella como«ZARRA». Sí, así, con mayúsculas.

Hoy no vamos a analizar el encuentro ni nada de lo que ocurrió dentro de los límites del terreno de juego, sino que vamos a apuntar otro detalle, considero que menor, pero que tuvo su trascendencia y sus consecuencias. Con el pitido final del partido de cuartos, la selección española, con su brillante triunfo, pasó a jugar la liguilla final para determinar quién sería el campeón del torneo. En esos instantes de euforia, al mandamás de la directiva de la selección española, el referido Armando Muñoz Calero, se le ocurrió la brillante idea de informar al general Franco de la proeza que había protagonizado la selección. Lo hizo a través de los micrófonos de Radio Nacional de España. El hombre, embriagado por el entusiasmo y la excitación del momento, se vino arriba y, con una muestra inequívoca del orgullo patrio, comunicó al entonces jefe del Estado español la derrota de Inglaterra en los siguientes términos napoleónicos:«Excelencia, hemos vencido a la pérfida Albión» (sic). Y se quedó tan ancho. Quizá sea conveniente aclarar, para los que no lo sepan, que Albión es el topónimo más antiguo con el que se hace referencia a la isla de Gran Bretaña y que tiene un importante matiz despectivo.

Enterados del contenido de esta cuña radiofónica, los ingleses, que son muy suyos y unos maestros en el arte de ser tiquismiquis, montaron en cólera y, a través de la embajada británica en Madrid, elevaron sus airadas protestas al Estado español por las palabras del presidente de la Federación Española. El Estado las aceptó y obró en consecuencia tomando una desproporcionada medida que culminó con la destitución fulminante del presidente de la RFEF. De poco le sirvió, al Sr. Muñoz Calero, su extenso currículo en el que destacaba, entre otras muchas cosas, el haber ostentado la presidencia de la Organización Médica Colegial en España (era médico cirujano), la presidencia de la RFEF, el haber sido procurador de las Cortes franquistas durante un periodo de 15 años, haber ejercido la presidencia de la Diputación Provincial de Madrid o su destacada actuación como voluntario en la llamada División Azul. 

Y es que también hace 75 años y en otros regímenes políticos, también se la agarraban con papel de fumar.

ALBERTO VEGUE

LA PÉRFIDA ALBIÓN

VER PARA CREER

Lo que voy a contar en esta nota no es ninguna broma ni ninguna tomadura de pelo, es un hecho real y verídico que ocurrió durante un partido de selecciones nacionales el 27 de enero de 1994.

Vamos a contextualizar el tema. Los hechos ocurrieron durante la ronda de las eliminatorias de la Copa del Caribe, perteneciente a la Confederación de la Concacaf, disputada en Trinidad y Tobago. Para la celebración de este torneo se modificaron algunas reglas que imperaban hasta ese momento; una de ellas fue la regla del gol de oro, estableciéndose de la siguiente manera: si el partido a la finalización de los 90 minutos reglamentarios terminaba en empate, obligatoriamente se debería jugar una prórroga de 30 minutos para determinar al vencedor. Durante el desarrollo de ese tiempo de prórroga, el equipo quemarcara un gol, ese gol, a todos los efectos, tendría un valor doble. Es decir, sería como si el equipo que lo lograra hubiera marcado dos goles; ganaría en ese momento por 2-0.

Dicho esto, ahora vamos a situar el entorno. El hecho que vamos a narrar ocurrió durante la disputa de la primera fase de la 5.ª edición de la Copa del Caribe, de la Concacaf, que se celebró en el mes de julio del año 1994. Nos centramos en la 1.ª Fase de Grupos, más concretamente en el Grupo 1 y específicamente en el último partido a disputar, donde se enfrentan las selecciones de Barbados y de Granada. El partido tuvo lugar en el Estadio Nacional de Barbados, en Bridgetown, la capital del país. Solo uno de los dos equipos podía pasar a disputar la 2.ª Fase. La selección de Barbados necesitaba imperiosamente ganar el partido y, además, por una diferencia de 2 o más goles para poder clasificarse. Por contra, a la selección de Granada le bastaba simplemente con ganar o con perder por solo un gol de diferencia; de este modo sería ella quien se clasificaría (ya hemos comentado que el partido no podía quedar en empate). Durante casi todo el desarrollo del encuentro, la selección de Barbados fue ganando con holgura. De hecho, ganaba por 2-0, con lo que con ese resultado conseguía su objetivo de pasar a la ronda siguiente. Pero el destino quiso que, a falta de tan solo 7 minutos para la conclusión, marcara un gol la selección de Granada, con lo cual el marcador reflejaba un resultado de 2-1 y, por ende, Barbados quedaba fuera del pase de eliminatoria a favor de Granada.

Ante esta circunstancia, el entrenador de Barbados, ni corto ni perezoso, ordenó a sus propios jugadores que se metieran un gol en propia puerta; con ello se empataría el encuentro y, obligatoriamente, y según las reglas de este torneo específico, se acudiría a la prórroga, con lo cual se abría la posibilidad de intentar conseguir el llamado y puesto en práctica en este torneo, el famoso «gol de oro» por el valor doble del mismo. Dicho y hecho, a falta de 3 minutos para la conclusión del tiempo reglamentario, Barbados se marcó unautogol y el encuentro quedó empatado. Y, entonces, se desplegó una locura colectiva en todo el estadio. El seleccionador de Granada, que no era para nada tonto y se dio cuenta inmediatamente de esta circunstancia, intentó por todos los medios conseguir un ansiado gol, ya fuera en su propia portería o en la portería de Barbados, con lo cual, si lo conseguía, sería su selección quien pasaría de Fase, ya fuera porque perdería por 2-3 o porque ganaría por 3-2, y fin de la discusión.

Así se dio la paradoja en los últimos minutos de partido de que, mientras la selección de Granada intentaba por todos los medios meter un gol, ya sea en su propia portería o en la contraria, con el mismo ahínco y perseverancia la selección de Barbados defendía con sus efectivos en ambas porterías, en la suya y en la del rival. En esas estábamos cuando se llegó al final del partido en su tiempo reglamentario con empate a dos goles, por lo que hubo de disputarse la ya comentada y consabida prórroga y su gol de oro con valor doble.

El resultado final fue que marcó Barbados y se clasificó para la 2.ª Fase. En esta nueva y subsiguiente etapa, Barbados logró un tercer lugar en la liguilla que disputaron, por lo que no consiguió el ansiado pase a la Fase Final del Torneo.

La Federación de Granada protestó y reclamó ante la FIFA, pero sus exigencias no fueron atendidas.

Eso sí, la FIFA tomó nota de lo ocurrido y de la artimaña de Barbados y, una vez finalizada la competición, puso fin a esta famosa regla del «gol de oro con valor doble».

ALBERTO VEGUE

VER PARA CREER

ROYALE UNION SAINT-GILLOISE

Existe un club en Bélgica, concretamente del barrio de Forest, aunque lleva el nombre del barrio lindante de Saint Gilles, ambos en pleno centro de la capital de la Unión Europea, que es casi un completo desconocido para el que no esté un poco ducho en el fútbol belga y, por ende, en el fútbol internacional. El club en cuestión se denomina Royale Union Saint-Gilloise y tiene una vida ya centenaria en el futbol de Bélgica. Entre sus aficionados y seguidores se encuentran importantes sectores de la comunidad española e italiana, que fueron y siguen siendo habitantes habituales del barrio de Saint Gilles. El club fue fundado allá por el 1 de noviembre de 1897 (129 años a día de hoy) y, actualmente, juega en la denominada, por motivos comerciales, Jupiler Pro League (máxima división belga), en la que está adquiriendo un notable protagonismo en los últimos cinco años, rememorando épocas pasadas de triunfos y éxitos, como veremos un poco más adelante.

Los «Unionistas», pues así son conocidos y apodados por los aficionados belgas, no son un club cualquiera, no. Llegó a ser el club más importante del país hasta el estallido de la II GM. En ese periodo de 40 años, desde el comienzo de la competición belga hasta el fin de la temporada 1934/1935, ganó la competición belga en un total de 11 ocasiones, lo que no hizo ningún otro club (1904, 1905, 1906, 1907, 1909, 1910, 1913, 1923, 1933, 1934 y 1935). También en ese mismo periodo obtuvo la Copa de Bélgica en dos ocasiones (1913 y 1914).

Pero la RU Saint-Gilloise no siempre ha militado en la máxima categoría del fútbol. A lo largo de su dilatada existencia, tuvo etapas en las que deambuló por categorías inferiores, llegando incluso a años de ostracismo, cayendo al tercer escalón del fútbol belga en algunas ocasiones, aunque la mayor parte de su trayectoria la ha firmado compitiendo en 1.ª División.

Sus colores son el amarillo y el azul. Viste camiseta amarilla con vivos azules, pantalón azul y medias amarillas. Y ocupa, actualmente, la 10.ª posición en el ranking de importancia de los equipos en la liga belga.

Mantiene un número importante de seguidores de origen italiano y español. Ello se debe a que, a partir de mediados del siglo XX, en los años de emigración a otros países europeos, tanto italianos como españoles se ubicaron en el municipio bruselense de Saint-Gilles, con lo que deportivamente ambas comunidades confraternizaron con el equipo del barrio.

En el año 2021, y después de 48 años en categorías inferiores, asciende de nuevo a la élite futbolística y lo hace por la puerta grande. Tal es así que, en la temporada siguiente a su ascenso, es decir la 2021/2022, logra obtener el subcampeonato de liga belga por detrás del club Brujas FC. Una más tarde, en la 2022/2023 se clasifica en tercer lugar al final de la liga. Vuelve en la 2023/2024, otra vez, a lograr el subcampeonato, nuevamente por detrás del Brujas FC. Para, finalmente, en la 2024/2025 obtener el título de campeón belga, después de 90 años de haber conseguido su último campeonato, todo un hito. Y para terminar el ciclo, en la recién acabada 2025/2026, vuelve a obtener el subcampeonato por detrás del club Brujas FC, que ha sido el campeón y verdadera bestia negra del fútbol belga de los últimos años. En este impase de tiempo, es decir en el último lustro, ha conquistado la Copa Belga en dos ocasiones, en los años 2024 y 2026. Resumen resumido, ha sido 12 veces campeón de liga y 4 campeón de copa.

Mantiene una discreta experiencia en distintos torneos europeas, habiendo disputado, entre otras, la UEFA Champions League, la UEFA Conference League y la ya extinta Copa de Ferias.

Un último apunte: el estadio de la RU Saint-Gilloise registró el primer encuentro oficial internacional de la selección española de fútbol. Fue el 28 de agosto de 1920 y allí, en el estadio Joseph Marien, en aquel entonces denominado «la Butte», Dinamarca cayó derrotada ante España por 0-1.

Al final van a tener razón aquellos que dicen que nunca se ha de perder la esperanza y baste la Royale Union Saint-Gilloise como ejemplo, quienes después de 90 años de sequía lograron volver a ser campeones de liga. Bravo por ellos.

ALBERTO VEGUE

ROYALE UNION SAINT-GILLOISE

EL GRAN TELMO ZARRA

Hubo un tiempo en el que el mejor resultado de la selección española, obtenido en un Mundial de Fútbol, fue un cuarto puesto y se consiguió en el Mundial de Brasil del año 1950, eso si obviamos la segunda plaza conseguida en los séptimos Juegos Olímpicos de Amberes allá por 1920.

Este cuarto puesto de Brasil constituyó el mayor éxito logrado por nuestra selección en un campeonato del mundo de selecciones nacionales durante la friolera de 60 años, roto, como todos sabemos, con la obtención del título de campeón del mundo alcanzado en Sudáfrica en el año 2010.

Aunque han pasado muchos años, hoy vamos a hablar de uno de esos héroes del 50, de sobra por todos conocido, y que puso luz a la oscura trayectoria que, salvo por los Juegos Olímpicos de 1920 como ya hemos dicho, era el triste deambular de la selección española de fútbol por el mundo. Hoy vamos a hablar de un personaje que representa vivamente a la furia española, a un gentleman, a un excelente rematador de cabeza, a un caballero dentro de un terreno de juego y, por qué no decirlo, a un jugador con escasa destreza técnica, pero que siempre estaba en el lugar adecuado en el momento justo. Hoy hablamos de Telmo Zarraonandia Montoya

Telmo Zarra nació en la localidad vizcaína de Erandio, situada en la margen derecha de la ría del Nervión, a escasos kilómetros de la ciudad de Bilbao, el 20 de enero de 1921. Jugó durante casi toda su vida en el Athletic Club de Bilbao, formando parte de una de esas delanteras históricas y de ensueño en su club, concretamente la denominada «segunda delantera histórica» y quizá la más conocida y nombrada, formada por Iriondo, Venancio, Zarra, Panizo y Gaínza.

Ya en el hogar de los Zarra había antecedentes futbolísticos familiares. Su hermano Tomás, el mayor, jugó en los equipos del Arenas de Getxo, Oviedo y Osasuna, y su hermano Domingo también fue futbolista del Arenas Club de Getxo.

Aunque Zarra prácticamente hizo su carrera en el Athletic Club, sus inicios fueron en el equipo de su localidad de nacimiento, la SD Erandio, durante las temporadas 1938/1939 y 1939/1940. Sus excelentes cualidades como futbolista hicieron que el Athletic Club se fijara en él y procediera a su fichaje; así, prestó sus servicios en el equipo de «El Botxo» desde 1940 hasta el fin de la temporada 1954/1955. La siguiente, la 1955/1956, se desarrollaría en la SD Indautxu (equipo histórico de la ciudad de Bilbao), dando por finalizada su carrera en la 1956/1957, ya con 36 años, en el Baracaldo CF. En su trayectoria profesional con el Athletic consiguió ganar un campeonato de liga y cinco Copas de las llamadas del Generalísimo.

En cuanto a sus cualidades futbolísticas, es necesario destacar sus virtudes goleadoras, ganando el trofeo «Pichichi», es decir, máximo goleador de la liga española hasta en un total de 6 ocasiones. Dejó tal reconocimiento de su poderío anotador que, desde el año 2006, el diario deportivo «Marca» institucionalizó el Trofeo Zarra para el máximo goleador de nacionalidad española de 1.ª División. En el total de su carrera disputó 420 partidos, consiguiendo un total de 375 goles.

Como hemos comentado, su fuerte era el remate de cabeza y su oportunismo. Respecto a esa primera cualidad, es de destacar lo que se decía de él: que era «la mejor cabeza de Europa, después de Churchill». Esta alabanza se la dedicó un periódico sueco cuando acudió a ese país a disputar un partido internacional con la selección española.

Finalizaremos con un breve apunte de su participación en el Mundial de Brasil de 1950. El superconocido como «el gol de Zarra» tuvo lugar en el estadio de Maracaná durante el enfrentamiento entre España e Inglaterra para acceder a las semifinales del torneo. Ese gol hizo que España jugara esas semifinales y quedara posicionada finalmente entre las cuatro mejores selecciones del mundo. En ese enfrentamiento, Zarra marcó uno de los goles más importantes de su carrera, si no el que más. En definitiva, España venció por 1-0 a Inglaterra y pasó a semifinales. Este momento tan eufórico soltó la lengua del entonces presidente de la Federación Española de Fútbol a quien la pasión le llevó a decir por radio: «España venció a la pérfida Albión», lo que conllevó un incidente diplomático con Inglaterra y, a consecuencia del cual, el señor presidente tuvo que dimitir. Pero de esta frase y de ese momento hablaremos otro día.

Como punto final de este panegírico, diremos que Telmo Zarraonaindia falleció en la ciudad de Bilbao el 23 de febrero del año 2006.

ALBERTO VEGUE

EL GRAN TELMO ZARRA

LA LIGA MÁS PREVISIBLE DEL MUNDO

Si hay una liga de fútbol previsible en lo referido a conocer quién va a ser el campeón de la misma al final de temporada, esa es la liga escocesa. Ya de antemano y sin riesgo de equivocarnos, podemos deducir –y las matemáticas no engañan– que el ganador será el Celtic o será el Rangers, ambos de la ciudad de Glasgow.

Tanto el Rangers FC como el Celtic FC han sido campeones de la competición más importante del fútbol escocés hasta un total de 55 veces cada uno. Es decir, un total de 110 veces frente a las 129 veces que se ha celebrado el campeonato, lo que supone que ambos equipos han acaparado un 85 % de los títulos de liga disputados hasta el día de hoy. Sin ninguna duda, se trata de los dos equipos más importantes de toda Escocia. El resto de conjuntos que también han sido campeones, es decir, los diecinueve restantes, no suponen sino la calderilla de la competición, destacando entre todos ellos el Aberdeen FC, el Heart of Midlothian FC, el Hibernian FC, y otros seis clubes más (alguno de ellos ya desaparecido).

Hoy vamos a tratar en estas líneas a uno de esos clubes a los que no hemos hecho mención, que pertenecen, podríamos decir sin ofender a nadie, al montón y que, de cuando en cuando, sacan los pies del tiesto escocés y obtienen algún título, ya sea el de Liga, el de Copa o el de la Copa de la Liga. Nos estamos refiriendo al Kilmarnock FC.

Ubicado en la pequeña localidad de Kilmarnock, en el suroeste de Escocia y con una población de algo más de 50 000 habitantes, es el segundo club más antiguo de Escocia, solo por detrás del Queen’s Park FC (que fue fundado en el año 1867). Se les denomina «Killie», ya que ese es el apodo de la ciudad, y se desenvuelven en la denominada Scottish Premiership, lo que equivale al máximo rango del fútbol caledonio.

Como suele suceder en muchos equipos de fútbol británicos, el Kilmarnock FC proviene del mundo del crícquet. No obstante, cuando se creó el equipo, allá por 1869, comenzaron a jugar al fútbol, pero siguiendo las reglas del rugby. Tanto es así y tanto influyó este último, que su estadio lleva el nombre de Rugby Park. Por cierto, uno de los más antiguos del país, ya que data de 1899.

Sus colores son el azul y el blanco. Camiseta a rayas verticales azules y blancas, pantalón y medias blancas.

Ha obtenido a lo largo de su dilatada historia tan solo un campeonato de liga; fue en la temporada 1964/1965, quedando por delante de clubes como el Heart of Midlothian y del Dunfermline Athletic. Aquí hay que hacer mención a cómo obtuvo el título de liga, ya que, cuanto menos, resulta curioso. Da la casualidad de que, en esa temporada, la 1964/1965, quedaron, al final de la misma, empatados a puntos los equipos delKilmarnock FC y del Heart of Midlothian. Pero ¿qué sucedió para que el título de liga finalmente cayera del lado de la balanza del Kilmarnock FC? Pues que en el último partido de liga y jugando en casa de los Hearts, a estos les valía el empate o perder por un solo gol de diferencia para consagrarse campeones de liga; el Kilmarnock, en contra de todo pronóstico, venció a domicilio a su rival por el título por un contundente 0-2. Por esta circunstancia y por tan solo un gol de diferencia, el Kilmarnock FC se alzó con el título de liga de esa temporada, lo que supuso ser campeón por primera y única vez en su historia hasta la fecha.

Más suerte o mayor capacidad de triunfo ha tenido el Kilmarnock FC en la Copa y en la Copa de la Liga de Escocia, ya que las ha ganado en distintas ocasiones.

Pero no solo la liga escocesa es predecible en cuanto a quién va a salir campeón. Sin salir de casa ni irnos muy lejos, tenemos la liga española, en la que observamos que dos clubes, el Real Madrid y el FC Barcelona, han ganado el 69 % de los campeonatos hasta ahora disputados. Y la tendencia es que esto siga igual.

Al final, tanto la liga escocesa como la española son extremadamente predecibles. O dicho de otra manera, pues eso, un aburrimiento.

ALBERTO VEGUE

LA LIGA MÁS PREVISIBLE DEL MUNDO