ROYALE UNION SAINT-GILLOISE

Existe un club en Bélgica, concretamente del barrio de Forest, aunque lleva el nombre del barrio lindante de Saint Gilles, ambos en pleno centro de la capital de la Unión Europea, que es casi un completo desconocido para el que no esté un poco ducho en el fútbol belga y, por ende, en el fútbol internacional. El club en cuestión se denomina Royale Union Saint-Gilloise y tiene una vida ya centenaria en el futbol de Bélgica. Entre sus aficionados y seguidores se encuentran importantes sectores de la comunidad española e italiana, que fueron y siguen siendo habitantes habituales del barrio de Saint Gilles. El club fue fundado allá por el 1 de noviembre de 1897 (129 años a día de hoy) y, actualmente, juega en la denominada, por motivos comerciales, Jupiler Pro League (máxima división belga), en la que está adquiriendo un notable protagonismo en los últimos cinco años, rememorando épocas pasadas de triunfos y éxitos, como veremos un poco más adelante.

Los «Unionistas», pues así son conocidos y apodados por los aficionados belgas, no son un club cualquiera, no. Llegó a ser el club más importante del país hasta el estallido de la II GM. En ese periodo de 40 años, desde el comienzo de la competición belga hasta el fin de la temporada 1934/1935, ganó la competición belga en un total de 11 ocasiones, lo que no hizo ningún otro club (1904, 1905, 1906, 1907, 1909, 1910, 1913, 1923, 1933, 1934 y 1935). También en ese mismo periodo obtuvo la Copa de Bélgica en dos ocasiones (1913 y 1914).

Pero la RU Saint-Gilloise no siempre ha militado en la máxima categoría del fútbol. A lo largo de su dilatada existencia, tuvo etapas en las que deambuló por categorías inferiores, llegando incluso a años de ostracismo, cayendo al tercer escalón del fútbol belga en algunas ocasiones, aunque la mayor parte de su trayectoria la ha firmado compitiendo en 1.ª División.

Sus colores son el amarillo y el azul. Viste camiseta amarilla con vivos azules, pantalón azul y medias amarillas. Y ocupa, actualmente, la 10.ª posición en el ranking de importancia de los equipos en la liga belga.

Mantiene un número importante de seguidores de origen italiano y español. Ello se debe a que, a partir de mediados del siglo XX, en los años de emigración a otros países europeos, tanto italianos como españoles se ubicaron en el municipio bruselense de Saint-Gilles, con lo que deportivamente ambas comunidades confraternizaron con el equipo del barrio.

En el año 2021, y después de 48 años en categorías inferiores, asciende de nuevo a la élite futbolística y lo hace por la puerta grande. Tal es así que, en la temporada siguiente a su ascenso, es decir la 2021/2022, logra obtener el subcampeonato de liga belga por detrás del club Brujas FC. Una más tarde, en la 2022/2023 se clasifica en tercer lugar al final de la liga. Vuelve en la 2023/2024, otra vez, a lograr el subcampeonato, nuevamente por detrás del Brujas FC. Para, finalmente, en la 2024/2025 obtener el título de campeón belga, después de 90 años de haber conseguido su último campeonato, todo un hito. Y para terminar el ciclo, en la recién acabada 2025/2026, vuelve a obtener el subcampeonato por detrás del club Brujas FC, que ha sido el campeón y verdadera bestia negra del fútbol belga de los últimos años. En este impase de tiempo, es decir en el último lustro, ha conquistado la Copa Belga en dos ocasiones, en los años 2024 y 2026. Resumen resumido, ha sido 12 veces campeón de liga y 4 campeón de copa.

Mantiene una discreta experiencia en distintos torneos europeas, habiendo disputado, entre otras, la UEFA Champions League, la UEFA Conference League y la ya extinta Copa de Ferias.

Un último apunte: el estadio de la RU Saint-Gilloise registró el primer encuentro oficial internacional de la selección española de fútbol. Fue el 28 de agosto de 1920 y allí, en el estadio Joseph Marien, en aquel entonces denominado «la Butte», Dinamarca cayó derrotada ante España por 0-1.

Al final van a tener razón aquellos que dicen que nunca se ha de perder la esperanza y baste la Royale Union Saint-Gilloise como ejemplo, quienes después de 90 años de sequía lograron volver a ser campeones de liga. Bravo por ellos.

ALBERTO VEGUE

ROYALE UNION SAINT-GILLOISE

EL GRAN TELMO ZARRA

Hubo un tiempo en el que el mejor resultado de la selección española, obtenido en un Mundial de Fútbol, fue un cuarto puesto y se consiguió en el Mundial de Brasil del año 1950, eso si obviamos la segunda plaza conseguida en los séptimos Juegos Olímpicos de Amberes allá por 1920.

Este cuarto puesto de Brasil constituyó el mayor éxito logrado por nuestra selección en un campeonato del mundo de selecciones nacionales durante la friolera de 60 años, roto, como todos sabemos, con la obtención del título de campeón del mundo alcanzado en Sudáfrica en el año 2010.

Aunque han pasado muchos años, hoy vamos a hablar de uno de esos héroes del 50, de sobra por todos conocido, y que puso luz a la oscura trayectoria que, salvo por los Juegos Olímpicos de 1920 como ya hemos dicho, era el triste deambular de la selección española de fútbol por el mundo. Hoy vamos a hablar de un personaje que representa vivamente a la furia española, a un gentleman, a un excelente rematador de cabeza, a un caballero dentro de un terreno de juego y, por qué no decirlo, a un jugador con escasa destreza técnica, pero que siempre estaba en el lugar adecuado en el momento justo. Hoy hablamos de Telmo Zarraonandia Montoya

Telmo Zarra nació en la localidad vizcaína de Erandio, situada en la margen derecha de la ría del Nervión, a escasos kilómetros de la ciudad de Bilbao, el 20 de enero de 1921. Jugó durante casi toda su vida en el Athletic Club de Bilbao, formando parte de una de esas delanteras históricas y de ensueño en su club, concretamente la denominada «segunda delantera histórica» y quizá la más conocida y nombrada, formada por Iriondo, Venancio, Zarra, Panizo y Gaínza.

Ya en el hogar de los Zarra había antecedentes futbolísticos familiares. Su hermano Tomás, el mayor, jugó en los equipos del Arenas de Getxo, Oviedo y Osasuna, y su hermano Domingo también fue futbolista del Arenas Club de Getxo.

Aunque Zarra prácticamente hizo su carrera en el Athletic Club, sus inicios fueron en el equipo de su localidad de nacimiento, la SD Erandio, durante las temporadas 1938/1939 y 1939/1940. Sus excelentes cualidades como futbolista hicieron que el Athletic Club se fijara en él y procediera a su fichaje; así, prestó sus servicios en el equipo de «El Botxo» desde 1940 hasta el fin de la temporada 1954/1955. La siguiente, la 1955/1956, se desarrollaría en la SD Indautxu (equipo histórico de la ciudad de Bilbao), dando por finalizada su carrera en la 1956/1957, ya con 36 años, en el Baracaldo CF. En su trayectoria profesional con el Athletic consiguió ganar un campeonato de liga y cinco Copas de las llamadas del Generalísimo.

En cuanto a sus cualidades futbolísticas, es necesario destacar sus virtudes goleadoras, ganando el trofeo «Pichichi», es decir, máximo goleador de la liga española hasta en un total de 6 ocasiones. Dejó tal reconocimiento de su poderío anotador que, desde el año 2006, el diario deportivo «Marca» institucionalizó el Trofeo Zarra para el máximo goleador de nacionalidad española de 1.ª División. En el total de su carrera disputó 420 partidos, consiguiendo un total de 375 goles.

Como hemos comentado, su fuerte era el remate de cabeza y su oportunismo. Respecto a esa primera cualidad, es de destacar lo que se decía de él: que era «la mejor cabeza de Europa, después de Churchill». Esta alabanza se la dedicó un periódico sueco cuando acudió a ese país a disputar un partido internacional con la selección española.

Finalizaremos con un breve apunte de su participación en el Mundial de Brasil de 1950. El superconocido como «el gol de Zarra» tuvo lugar en el estadio de Maracaná durante el enfrentamiento entre España e Inglaterra para acceder a las semifinales del torneo. Ese gol hizo que España jugara esas semifinales y quedara posicionada finalmente entre las cuatro mejores selecciones del mundo. En ese enfrentamiento, Zarra marcó uno de los goles más importantes de su carrera, si no el que más. En definitiva, España venció por 1-0 a Inglaterra y pasó a semifinales. Este momento tan eufórico soltó la lengua del entonces presidente de la Federación Española de Fútbol a quien la pasión le llevó a decir por radio: «España venció a la pérfida Albión», lo que conllevó un incidente diplomático con Inglaterra y, a consecuencia del cual, el señor presidente tuvo que dimitir. Pero de esta frase y de ese momento hablaremos otro día.

Como punto final de este panegírico, diremos que Telmo Zarraonaindia falleció en la ciudad de Bilbao el 23 de febrero del año 2006.

ALBERTO VEGUE

EL GRAN TELMO ZARRA

LA LIGA MÁS PREVISIBLE DEL MUNDO

Si hay una liga de fútbol previsible en lo referido a conocer quién va a ser el campeón de la misma al final de temporada, esa es la liga escocesa. Ya de antemano y sin riesgo de equivocarnos, podemos deducir –y las matemáticas no engañan– que el ganador será el Celtic o será el Rangers, ambos de la ciudad de Glasgow.

Tanto el Rangers FC como el Celtic FC han sido campeones de la competición más importante del fútbol escocés hasta un total de 55 veces cada uno. Es decir, un total de 110 veces frente a las 129 veces que se ha celebrado el campeonato, lo que supone que ambos equipos han acaparado un 85 % de los títulos de liga disputados hasta el día de hoy. Sin ninguna duda, se trata de los dos equipos más importantes de toda Escocia. El resto de conjuntos que también han sido campeones, es decir, los diecinueve restantes, no suponen sino la calderilla de la competición, destacando entre todos ellos el Aberdeen FC, el Heart of Midlothian FC, el Hibernian FC, y otros seis clubes más (alguno de ellos ya desaparecido).

Hoy vamos a tratar en estas líneas a uno de esos clubes a los que no hemos hecho mención, que pertenecen, podríamos decir sin ofender a nadie, al montón y que, de cuando en cuando, sacan los pies del tiesto escocés y obtienen algún título, ya sea el de Liga, el de Copa o el de la Copa de la Liga. Nos estamos refiriendo al Kilmarnock FC.

Ubicado en la pequeña localidad de Kilmarnock, en el suroeste de Escocia y con una población de algo más de 50 000 habitantes, es el segundo club más antiguo de Escocia, solo por detrás del Queen’s Park FC (que fue fundado en el año 1867). Se les denomina «Killie», ya que ese es el apodo de la ciudad, y se desenvuelven en la denominada Scottish Premiership, lo que equivale al máximo rango del fútbol caledonio.

Como suele suceder en muchos equipos de fútbol británicos, el Kilmarnock FC proviene del mundo del crícquet. No obstante, cuando se creó el equipo, allá por 1869, comenzaron a jugar al fútbol, pero siguiendo las reglas del rugby. Tanto es así y tanto influyó este último, que su estadio lleva el nombre de Rugby Park. Por cierto, uno de los más antiguos del país, ya que data de 1899.

Sus colores son el azul y el blanco. Camiseta a rayas verticales azules y blancas, pantalón y medias blancas.

Ha obtenido a lo largo de su dilatada historia tan solo un campeonato de liga; fue en la temporada 1964/1965, quedando por delante de clubes como el Heart of Midlothian y del Dunfermline Athletic. Aquí hay que hacer mención a cómo obtuvo el título de liga, ya que, cuanto menos, resulta curioso. Da la casualidad de que, en esa temporada, la 1964/1965, quedaron, al final de la misma, empatados a puntos los equipos delKilmarnock FC y del Heart of Midlothian. Pero ¿qué sucedió para que el título de liga finalmente cayera del lado de la balanza del Kilmarnock FC? Pues que en el último partido de liga y jugando en casa de los Hearts, a estos les valía el empate o perder por un solo gol de diferencia para consagrarse campeones de liga; el Kilmarnock, en contra de todo pronóstico, venció a domicilio a su rival por el título por un contundente 0-2. Por esta circunstancia y por tan solo un gol de diferencia, el Kilmarnock FC se alzó con el título de liga de esa temporada, lo que supuso ser campeón por primera y única vez en su historia hasta la fecha.

Más suerte o mayor capacidad de triunfo ha tenido el Kilmarnock FC en la Copa y en la Copa de la Liga de Escocia, ya que las ha ganado en distintas ocasiones.

Pero no solo la liga escocesa es predecible en cuanto a quién va a salir campeón. Sin salir de casa ni irnos muy lejos, tenemos la liga española, en la que observamos que dos clubes, el Real Madrid y el FC Barcelona, han ganado el 69 % de los campeonatos hasta ahora disputados. Y la tendencia es que esto siga igual.

Al final, tanto la liga escocesa como la española son extremadamente predecibles. O dicho de otra manera, pues eso, un aburrimiento.

ALBERTO VEGUE

LA LIGA MÁS PREVISIBLE DEL MUNDO

SASA CURCIC, EL PICHABRAVA MÁS PICHABRAVA DE TODOS LOS PICHABRAVAS

Saša Ćurčić fue un futbolista serbio de los años 90 y toda su vida fue un verdadero poema, sobre todo desde que empezó a hacerse famoso en el mundo del balompié. Jugaba de centrocampista, prometía mucho y se le auguraba un futuro muy exitoso, pero desafortunadamente se quedó en eso, en una promesa, pese a que jugó en algunos equipos importantes de distintos países. Era un jugador de los considerados técnicos y sobrado de talento. Ideaba jugadas constantemente y era, en particular, muy carismático. En definitiva, un líder para cualquier equipo de fútbol. De su indudable calidad futbolística da fe el segundo puesto que obtuvo en el trofeo de la Bota de Oro de la temporada 1994/1995, por detrás del ganador, el futbolista armenio Arsen Avetisyan, y por delante del inglés Alan Shearer. Ese talento innato le llevó a debutar con la selección serbia con tan solo 19 años, disputando con el combinado plavi hasta un total de 14 encuentros.

Fue, como tantos otros, una eterna promesa que no llegó a cuajar y terminó convirtiéndose en un fiasco a lo largo de su carrera; aunque estaría mejor dicho de su efímera carrera futbolística, retirándose del fútbol activo a la edad de 29 años. Sus años en ejercicio, aun siendo breves, se desarrollaron en numerosos equipos, dejando en todos ellos una imborrable huella negativa (salvo en el Bolton Wanderers inglés) debido a su carácter, sus vicios, sus excesos y sus acciones, las cuales no dejaban a nadie indiferente.

Su vida profesional se inició en el OFK Belgrado, equipo de la máxima división yugoslava, donde se le consideró una perla con mucho futuro. Prometía tanto que uno de los mejores equipos yugoslavos, el Partizán (también de la ciudad de Belgrado), se hizo con sus servicios y defendió su camiseta durante las temporadas 1993/1994 y 1994/1995. El mercado inglés, siempre atento a los jóvenes valores, tomó nota de sus buenas actuaciones y el equipo del noroeste de Inglaterra Bolton Wanderers le fichó, llegando a ser un ídolo local y siendo el único conjunto donde realmente triunfó y en el que pudo desarrollar todo su inmenso legado futbolístico. Lamentablemente, en esa temporada 1995/1996, el Bolton Wanderers no se pudo mantener en la Premier League y descendió a la Championship, traspasando a Saša Ćurčić al Aston Villa, donde recaló durante dos temporadas, para más tarde fichar por el Crystal Palace londinense en la 1998/1999; de aquí se fue a los norteamericanos del MetroStars y posteriormente a los escoceses del Motherwell, dando por concluida su carrera en el año 2001, en el polémico club FC Obilić de Belgrado.

A todas luces, el bueno de Sasa es considerado todo un fantasma. Una persona a la que se le iba la fuerza por la boca y que nunca llegó a explotar como jugador, o como buen jugador, salvo el año en que estuvo en el Bolton Wanderers, como ya hemos comentado anteriormente. Este farolero fracasó en todos los equipos en los que jugó, pese a sus aires de grandeza que, parece ser, a él era al único al que convencía. Comentaba, por aquella época, a todo aquel que le quisiera oír que el Atlético de Madrid le tenía fichado. Y puede que alguna posibilidad hubiera, pero en esa época el Atleti era entrenado por el serbio Radomir Antic, que era conocedor de sus correrías y frustró su posible fichaje de un plumazo. Un acierto más de los que tuvo el Sr. Antic.

Sus correrías ajenas al fútbol ya empezaron desde muy jovencito. Hay bastantes para reflejar, pero nos ceñiremos solamente a dos de ellas. La primera, aquella que le ocurrió cuando jugaba en el Partizán. Cuando el club le fichó, le alojaron en la casa del embajador serbio en Suecia (era normal que a los futbolistas jóvenes el club los alojara en buenos apartamentos para que se sintieran cómodos). A este energúmeno de Sasa Curcic le dio por vender todos los muebles y enseres de la casa del embajador, llegando incluso a vender hasta los enchufes que allí había, todo ello con el fin de obtener dinero para sus incipientes correrías.

Otra. Cuando jugaba en el Aston Villa, se le ocurrió la flamante idea de alquilar un autobús de dos pisos y se dedicó a pasearse por la ciudad de Londres con el bus lleno de mujeres ligeras de ropa para agradar y obsequiar a sus compañeros de equipo. De cómo era este tipo y de cómo dilapidaba el dinero, basta conocer un solo detalle: con un sueldo mensual de 50 000 libras de las de aquella época, difícilmente llegaba a fin de mes. Ver para creer.

El día de su retirada ofreció una rueda de prensa a los medios de comunicación en la que expuso las causas de su retirada: «Me retiro del fútbol activo para dedicarme a follar (sic)». Dejó estupefactos a todos los asistentes a la reunión, pero él se quedó tan ancho. También soltó otra perla para que los medios de comunicación se hicieran eco de ella: «Si alguien quiere que vuelva a los terrenos de juego, que no me ofrezca dinero; que me ofrezca a 15 mujeres procedentes de todos los rincones del mundo para satisfacerlas como nunca antes las han satisfecho (sic)». Lo dicho, un verdadero artista.

Una vez se retiró de la práctica activa balompédica, se dedicó exitosamente a presentarse a reality shows televisivos en los que tuvo alguna que otra destacada actuación y, últimamente, parece ser, fundó una escuela de fútbol y se dedica a entrenar a jóvenes serbios. Aunque con semejante profe…

ALBERTO VEGUE

SASA CURCIC, EL PICHABRAVA MÁS PICHABRAVA DE TODOS LOS PICHABRAVAS

TRAGEDIAS OCURRIDAS EN EL MUNDO DEL FÚTBOL

Hace unas semanas hablamos, en este mismo medio, de una de las tragedias más impactantes que afectaron al mundo del fútbol. Nos estamos refiriendo a la llamada «Tragedia de Superga», que afectó al mejor equipo de fútbol italiano de aquella época, el Torino FC. Siguiendo con esa tónica, hoy vamos a nominar a las tragedias más importantes que hayan concurrido, a lo largo de la historia, y que hayan afectado al entorno del balompié: a clubes, a estadios, a espectadores, etc. Lógicamente se entiende que vamos a hacer referencia solo a algunas de ellas, pues enumerarlas a todas haría inviable a todas luces esta nota, ya que en total están catalogadas como «tragedias» más de 50 en todo el mundo.

Así pues, en primer lugar, vamos a detallar las tres tragedias más importantes ocurridas en accidentes aéreos y que afectaron a distintos equipos.

La principal ocurrió en las cercanías del aeropuerto de Medellín (Colombia) en el año 2016, cuando el equipo de fútbol brasileño del  Chapecoense se dirigía a disputar la final de la Copa Sudamericana frente al club colombiano Atlético Nacional. El resultado de ese tremendo accidente fue de 71 muertos y tan solo 6 supervivientes.

La segunda en importancia fue la ya comentada y llamada «Tragedia de Superga», cuando el avión que transportaba al club Torino FC se estrelló contra una de las laderas del monte Superga, en la maniobra de acercamiento al aeropuerto de la ciudad de Turín (Italia). Fallecieron todos los ocupantes del avión, que eran en total 31 personas.

La tercera es conocida como «La Tragedia de Múnich», ocurrida en 1958; en esta el afectado fue el club inglés del Manchester United. Perecieron 23 personas y 19 consiguieron salvarse. La causa del accidente fue la salida de la pista durante la maniobra de despegue a consecuencia del mal tiempo reinante en esos momentos en la ciudad.

Una vez mencionadas las más importantes, a continuación, detallaremos otras tragedias ocurridas dentro de los límites de un estadio de fútbol.

La que más víctimas acarreó fue la ocurrida en el estadio José Díaz, también llamado Estadio Nacional, de la ciudad de Lima (Perú) en el año 1964. Se enfrentaban Perú y Argentina. Por enfrentamientos entre las dos hinchadas, la policía tuvo que intervenir, produciéndose una avalancha de espectadores que causó un total de 328 muertos y más de 800 heridos. Está considerada la mayor catástrofe ocurrida dentro de un estadio de fútbol.

En el año 2001, en el estadio Ohene Djan de la ciudad de Acra, en Ghana, y teniendo también como origen una avalancha humana, se produjo un total de 127 muertos, por lo que es considerada la peor catástrofe ocurrida en un estadio de fútbol africano. Se enfrentaban el Hearts of Oak y el Asante Kotoko. A consecuencia de un enfrentamiento entre ambas aficiones, la policía intervino de manera desproporcionada, causando una verdadera carnicería entre los aficionados.

Estadio Kanjuruhan de la ciudad de Malang, en la isla de Java (Indonesia), nos estamos remontando al año 2022. Durante el partido entre los conjuntos del Arema FC y el Persebaya Surabaya, se produce una invasión de campo por parte de los hinchas del Arema FC con la intención de agredir a los seguidores del Persebaya y a la propia policía. Se produce una estampida humana que acarrea unas cifras de 125 muertos y más de 300 heridos.

No obstante, a estos casos mencionados, que son muy importantes en cuanto al número de víctimas y a las circunstancias que envolvieron y desencadenaron los hechos, vamos a hacer mención a otros tres casos, si bien tan importantes como los citados, pero que estimamos mucho más mediáticos para la opinión pública, tanto por el nombre de los equipos participantes como por la publicidad que otorgaron los distintos medios de comunicación a la desgracia, además de por las ciudades y campeonatos en que se produjeron. Así, tenemos:

La conocida como tragedia de Hillsborough, ocurrida en el año 1989 en la ciudad de Sheffield (Inglaterra). Se enfrentaban en un partido de la FA Cup los conjuntos del Nottingham Forest y el Liverpool. Por un exceso de aforo en el interior del estadio se produjo una avalancha que, unida a las malas condiciones que presentaba el estadio, causó la escalofriante cifra de 97 muertos y más de 775 heridos.

También en Inglaterra en 1985, esta vez en la ciudad de Bradford, un incendio destruyó una de las tribunas mientras se celebraba el encuentro de 3.ª División entre los equipos Bradford City y Lincoln City. El estadio que sufrió el incendio fue el Valley Parade, con un resultado de 56 muertos y 265 heridos.

Dos semanas después, nos situamos en mayo de 1985 y en el abarrotado estadio de Heysel, en la capital deBélgica (Bruselas). Durante los prolegómenos de la final de la Copa de Europa entre los equipos Juventus de Turín (Italia) y Liverpool (Inglaterra), los energúmenos hinchas de este último atacaron con armas a los aficionados italianos, produciéndose una avalancha con el catastrófico resultado de 39 muertos (ningún inglés, por cierto) y más de 600 heridos. Esta tragedia fue televisada en directo.

Lamentablemente y por mucho que se intente atajar con medidas de seguridad y vigilancia en los estadios o fuera de ellos, este tipo de situaciones que se han producido mucho me temo, se van a seguir produciendo. Y si no, al tiempo.

ALBERTO VEGUE

TRAGEDIAS OCURRIDAS EN EL MUNDO DEL FÚTBOL

EL INFORTUNIO DE LA FAMILIA MOROSINI

Si algo pone los pelos de punta o la carne de gallina es conocer cómo la desgracia se puede cebar con una persona sin que nadie pueda hacer nada por evitarlo, ni el propio protagonista. Al final te das cuenta de que muchas de las cosas que nos ocurren dependen de la suerte. Otras, de estar en el lugar inadecuado en el momento más inoportuno. Y lo malo es que a veces no lo ves venir. Pero, de repente, se nos tuerce nuestra vida y la de nuestros allegados. Y no puedes hacer absolutamente nada. Y como para muestra bien vale un botón, vamos a detallar a continuación un caso en que el infortunio fue, durante una década, el patrimonio adlátere de un centrocampista italiano del club de fútbol Livorno Calcio, llamado Piermario Morosini. Pues esta trágica y penosa historia merece la pena ser contada.

Piermario Morosini nació en la ciudad de Bérgamo, en la región de Lombardía, un 5 de julio de 1986. Sus inicios futbolísticos tuvieron lugar en las categorías inferiores del equipo de su ciudad, el Atalanta Bergamasca Calcio. Del Atalanta fue traspasado al Udinese Calcio en el año 2005, debutando ese mismo año, con 19 años, en la Serie A del fútbol italiano, es decir, en la máxima categoría. Ya había vestido la camisola azzurra de la selección nacional en las categorías sub-17 y sub-19 en distintas ocasiones. Pero, pese a sus buenas maneras y a sus internacionalidades, no encontró su sitio en la formación de la ciudad de Udine, por lo que fue cedido a distintos equipos de la Serie B del campeonato transalpino. Así, durante la temporada 2006/2007 defendió los colores del conjunto rossoblù del Bolonia FC, que en esos momentos disputaba la Serie B (Segunda División). Finalizada la temporada, el Udinese Calcio lo volvió a ceder a otro club; en esta ocasión fue al L.R. Vicenza, también de la Serie B, aunque en esta ocasión permaneció en la entidad del Véneto por dos temporadas, la 2007/2008 y la 2008/2009. En el siguiente curso futbolístico, también en la Serie B, defendió los colores de dos escuadras distintas: la primera fue la Reggina Calcio 1914, con la que disputó 17 partidos; la segunda, el Calcio Padova. Finalizada la temporada se reintegró a la disciplina del Udinese, pero sin llegar a cuajar ni a disputar un solo partido, por lo que decidió volver a salir cedido del equipo y retornar al Vicenza Calcio para la 2010/2011. Finalmente, para la 2011/2012 formó en las filas de la AS Livorno, en la Serie B, siendo este el último equipo en el que militó.

Morosini falleció de un ataque al corazón mientras disputaba un partido frente al Pescara Calcio. Corría el minuto 31 de la primera parte cuando repentinamente el jugador se desvaneció sobre el terreno de juego. Pese a que en un primer momento quiso levantarse en un par de ocasiones, no lo consiguió. De igual forma, los posteriores intentos de reanimación practicados tanto en el estadio como en un hospital de la ciudad de Pescara fueron inoperantes, pues falleció pocas horas después de su desvanecimiento. Era el 14 de abril de 2012. El centrocampista Piermario Morosini tan solo contaba con 25 años de edad. Los equipos contendientes en ese partido, tanto la L. R. Vicenza como la AS Livorno, en un gesto de homenaje póstumo, retiraron de sus futuras equipaciones el dorsal n.º 25, número con el que jugaba Piermario.

Lamentablemente, Morosini fue un hombre perseguido por la tragedia y la desgracia. A la edad de 15 años perdió a su madre. A los 17 fue su padre quien falleció. Meses más tarde, un hermano discapacitado que tenía, Francesco, se suicidó, quedando únicamente de la unidad familiar una hermana (Carla Maria), también con una discapacidad profunda, y él mismo; constituyéndose, pues, como tutor y único sustento económico de tan diezmada familia.

Con la muerte de Morosini, el desamparo de su discapacitada hermana era más que evidente y preocupante, pero siempre suele haber un alma caritativa, un filántropo, un altruista; en definitiva, un bienhechor que aparece y da solución a un problema grave. En el caso que nos ocupa, el bienhechor fue el también futbolista, hoy ya retirado, Antonio «Toto» Di Natale, capitán, compañero y amigo de Piermario Morosini en el Udinese Calcio, quien en un gesto de una tremenda humanidad acogió y se hizo cargo de la custodia legal de Carla Maria Morosini. Preguntado por esta circunstancia, respondió con estas palabras: «Mario era como un hermano para mí. Le apreciaba de una forma especial por todo lo que había sufrido y porque era un chico estupendo. Su hermana lo era todo para él». Di Natale y el fútbol italiano en general, pero sobre todo los clubes Atalanta y Udinese, en un gesto que les honra, decidieron hacerse cargo de por vida de los gastos y cuidados de la hermana de Piermario Morosini.

Y así ha sido hasta nuestros días.

ALBERTO VEGUE

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EL INFORTUNIO DE LA FAMILIA MOROSINI

HASTA EL RABO TODO ES TORO


Imagínate que tu equipo juega la final de un campeonato de fútbol importante, muy importante. Llevas días, semanas, meses esperando este acontecimiento y por fin llega el día en que ocurre. Rodeado de los tuyos y de tus afines, te preparas para disfrutar del espectáculo delante, por ejemplo, de un televisor. Y confías, interiormente confías, en poder disfrutar del encuentro y ver ganar a tu equipo. Se van a enfrentar, en esos momentos, los dos mejores equipos de la competición. Las fuerzas están muy equilibradas, la balanza puede oscilar hacia uno u otro lado. Cruzas los dedos, te encomiendas a los espíritus, creas en ellos o no. Llega la hora y el partido comienza. Tus nervios a flor de piel, el corazón te late deprisa, repasas todas tus supersticiones por si te has dejado alguna sin cumplir y poder hacerlo antes de que sea demasiado tarde. Todo está en su punto.

Pero las cosas son como son y no como queramos que sean. Y así, a los 5 minutos del comienzo, casi sin dar tiempo a que se posicionen en el campo los equipos, el tuyo encaja un gol. ¡Maldita suerte la mía! Se empieza perdiendo por 0-1, pero hay esperanza, dicen que es lo último que se pierde, queda un mundo de partido. El tiempo de juego transcurre cada vez más deprisa y tu equipo sigue perdiendo. No se endereza la situación. Las fuerzas de los conjuntos siguen estando muy equilibradas. El final está cada vez más cerca. Te cunde el pesimismo. Minuto 90 de partido, sigue el mismo resultado y tu equipo sigue cayendo derrotado. Se escapa la Copa. El árbitro concede tres minutos de descuento. Y en ese tiempo del alargue, concretamente en el minuto 91, gol de tu equipo. Te quedas epatado. No reaccionas. Pero eso no es todo, en el último minuto de descuento, cuando el árbitro ya se dirige el silbato a la boca para pitar la conclusión, ¡gol de tu equipo! ¡Dios mío! Rápidamente, el equipo contrario saca de centro y no hay tiempo para más, el colegiado pita el final del partido. Es el sumun.

Si en ese momento te mueres, ya mueres tranquilo.

Ahora no hace falta que te lo imagines. Pasajes finales de la temporada 1998/1999. Colofón final de la llamada Liga de Campeones de la UEFA o, si se prefiere y para que nos entendamos todos, final de la Copa de Europa o final de la Champions League. Un gran escenario: el Camp Nou de la ciudad de Barcelona (España). La fecha: un 26 de mayo. Se enfrentan dos conjuntos muy potentes, los más potentes de esa temporada: el Manchester United inglés y el Bayern de Múnich alemán.

El Manchester United había accedido a esa final eliminando, entre otros conjuntos, a los italianos del Inter de Milán y la Juventus de Turín. Por el contrario, el Bayern lo hizo venciendo a sus compatriotas del Kaiserslautern (hoy en día un equipo venido muy a menos) y al ucraniano Dinamo de Kiev.

Fue un partido muy igualado por parte de ambos conjuntos. Se adelantó en el minuto 5 el equipo bávaro por medio de su centrocampista Mario Basler de un tiro libre directo. Como ya hemos comentado en esa especie de introducción ilusoria del artículo, se llegó al minuto 90 de juego con el resultado de 0-1 a favor del equipo alemán. El árbitro concedió tres minutos de descuento. En ese tiempo de alargue, el jugador inglés David Beckham bota un córner y su compañero Sheringham introduce la pelota en la portería alemana. El Manchester empata el partido. Pero el asunto no termina ahí. Dos minutos después, se bota otro córner por parte del Manchester y esta vez es el jugador noruego Solskjaer quien marca el definitivo 2-1, consiguiendo el ansiado triunfo en el encuentro y proclamándose el equipo inglés campeón de Europa. Nadie se lo podía creer. No se daba crédito a lo vivido y a lo visto durante esos escasos minutos.

Además, y para hacerlo todo mucho más insólito, se da la circunstancia de que, de los jugadores que consiguieron marcar por parte del equipo del noroeste de Inglaterra, ninguno de los dos formó parte del once titular. Sheringham entró en el minuto 67 y Solskjaer en el 81. Pues menos mal. Y para rizar el rizo y hacerlo todo un poco más peculiar, el Manchester United, en su pase a los cuartos de final de la competición, no accedió como campeón de su grupo, sino como mejor segundo en la repesca de los mejores segundos puestos. Ver para creer.

Al partido se le denominó «El milagro del Camp Nou» (a todos los partidos con hechos similares se les denomina siempre milagros) y va a ser que sí, que los milagros existen, por lo menos en el fútbol.

ALBERTO VEGUE

HASTA EL RABO TODO ES TORO