
Creo que no hay discusión en la afirmación de que el Real Madrid es el mejor club de fútbol del mundo; su historial lo avala. Y no lo digo yo, lo dice la International Federation of Football History and Statistics (IFFHS), que de esto algo sabrán. Es así, le duela a quien le duela y pese a quien pese.
Que haya clubes de fútbol extraordinarios y que estén casi a la misma altura que el Real Madrid y que haya, asimismo, cosechado grandes éxitos nacionales e internacionales, pues, también los hay. Y bastantes. Por citar tan solo a algunos de ellos, nombraremos al FC Barcelona (España), Juventus de Turín, AC Milan e Internazionale (Italia), Bayern Múnich (Alemania), Liverpool (Inglaterra), Ajax (Países Bajos), Benfica (Portugal), Peñarol (Uruguay), Boca Juniors y River Plate (Argentina), São Paulo (Brasil), Paris Saint-Germain (Francia), etc., y así podríamos seguir enumerando un buen número de clubes importantes en los distintos campeonatos domésticos que existen en el mundo.
De estos clubes citados y de algunos otros no citados, de alguna u otra manera, siempre se habla. Pero ¿por qué nadie habla del peor club del mundo? Porque haberlo, tiene que haberlo. Pues me he propuesto averiguar algo sobre este delicado tema, bien entendido que sin querer molestar a nadie. Faltaría más.
El que está considerado y reconocido como el peor equipo de fútbol del mundo es, de manera unánime, el brasileño Íbis Sport Club. Originario de la ciudad de Paulista, en el estado de Pernambuco, en la costa este de Brasil. Fue fundado en el año 1938 y juega sus partidos en el estadio municipal Ademir Cunha, con una capacidad para unos 10.000 espectadores.
Viste con camiseta a rayas verticales negras y rojas, pantalón y medias negras, y son conocidos con el sobrenombre de «Pájaros Negros», aunque también se les nombra, cuando se hace referencia a ellos, como el peor equipo del mundo.
Actualmente, está disputando el Campeonato Pernambucano A2, sexto nivel del fútbol brasileño. Es una competición estatal del estado de Pernambuco, campeonato que se lleva realizando ininterrumpidamente desde hace 110 años.

El Íbis Sport Club se hizo acreedor de esta mala fama por una serie de rachas negativas que tuvo en algún que otro campeonato estatal en el que participó. Concretamente, en la década de los años 80 del siglo XX, estuvo un periodo de 3 años y 11 meses sin ganar un partido. Fueron un total de 55 partidos disputados sin conocer la victoria, 48 de ellos de manera consecutiva y con tan solo 7 empates. Consiguió en ese periodo la paupérrima cifra de 25 goles a favor. Sin embargo, encajó un total de 231 en ese mismo periodo de tiempo. Desde mediados de julio del año 1980 (con un triunfo ante el Ferroviário SC por un escaso 1-0) hasta mediados de junio de 1984, estuvo sin ganar un solo partido. Esta tendencia, de la que el Íbis Sport Club se muestra particularmente orgulloso, se rompió un 17 de junio de 1984 en que, por fin, el Íbis logró ganar un encuentro, siendo el desafortunado perdedor el Manchete FC, de la ciudad de Recife, por un contundente 3-1.
Militó en sus filas un guardameta (Jagunzo) al que en el año 1979 le marcaron un total de 366 goles, siendo considerado el peor portero que ha pasado por las filas del club. Por el contrario, el ídolo de la afición fue su futbolista Mauro Shampoo, quien mantiene un récord difícil de superar, ya que en sus 10 años de pertenencia al equipo solo logró marcar un gol y fue, precisamente, contra el Ferroviario SC de Recife.
En lo que es un verdadero campeón el Íbis Sport Club es en mantener un alto sentido del humor y mofarse, cuando ha lugar a ello, de los equipos de élite y, por supuesto, en reírse de sus propias desgracias. Valga como ejemplo el tuit que puso cuando el Bayern Múnich le metió 8 goles al Barça: «Copiaremos el estilo de juego del Barça». O la invitación que hizo a Lionel Messi, cuando dejó el Barcelona, para que se incorporara a sus filas, poniendo como única condición que no metiera muchos goles, ya que no querían salir campeones.
Eso sí, ha logrado figurar en el Libro Guinness de los Récords como el peor equipo del mundo.
ALBERTO VEGUE















