EL INFORTUNIO DE LA FAMILIA MOROSINI


Si algo pone los pelos de punta o la carne de gallina es conocer cómo la desgracia se puede cebar con una persona sin que nadie pueda hacer nada por evitarlo, ni el propio protagonista. Al final te das cuenta de que muchas de las cosas que nos ocurren dependen de la suerte. Otras, de estar en el lugar inadecuado en el momento más inoportuno. Y lo malo es que a veces no lo ves venir. Pero, de repente, se nos tuerce nuestra vida y la de nuestros allegados. Y no puedes hacer absolutamente nada. Y como para muestra bien vale un botón, vamos a detallar a continuación un caso en que el infortunio fue, durante una década, el patrimonio adlátere de un centrocampista italiano del club de fútbol Livorno Calcio, llamado Piermario Morosini. Pues esta trágica y penosa historia merece la pena ser contada.

Piermario Morosini nació en la ciudad de Bérgamo, en la región de Lombardía, un 5 de julio de 1986. Sus inicios futbolísticos tuvieron lugar en las categorías inferiores del equipo de su ciudad, el Atalanta Bergamasca Calcio. Del Atalanta fue traspasado al Udinese Calcio en el año 2005, debutando ese mismo año, con 19 años, en la Serie A del fútbol italiano, es decir, en la máxima categoría. Ya había vestido la camisola azzurra de la selección nacional en las categorías sub-17 y sub-19 en distintas ocasiones. Pero, pese a sus buenas maneras y a sus internacionalidades, no encontró su sitio en la formación de la ciudad de Udine, por lo que fue cedido a distintos equipos de la Serie B del campeonato transalpino. Así, durante la temporada 2006/2007 defendió los colores del conjunto rossoblù del Bolonia FC, que en esos momentos disputaba la Serie B (Segunda División). Finalizada la temporada, el Udinese Calcio lo volvió a ceder a otro club; en esta ocasión fue al L.R. Vicenza, también de la Serie B, aunque en esta ocasión permaneció en la entidad del Véneto por dos temporadas, la 2007/2008 y la 2008/2009. En el siguiente curso futbolístico, también en la Serie B, defendió los colores de dos escuadras distintas: la primera fue la Reggina Calcio 1914, con la que disputó 17 partidos; la segunda, el Calcio Padova. Finalizada la temporada se reintegró a la disciplina del Udinese, pero sin llegar a cuajar ni a disputar un solo partido, por lo que decidió volver a salir cedido del equipo y retornar al Vicenza Calcio para la 2010/2011. Finalmente, para la 2011/2012 formó en las filas de la AS Livorno, en la Serie B, siendo este el último equipo en el que militó.

Morosini falleció de un ataque al corazón mientras disputaba un partido frente al Pescara Calcio. Corría el minuto 31 de la primera parte cuando repentinamente el jugador se desvaneció sobre el terreno de juego. Pese a que en un primer momento quiso levantarse en un par de ocasiones, no lo consiguió. De igual forma, los posteriores intentos de reanimación practicados tanto en el estadio como en un hospital de la ciudad de Pescara fueron inoperantes, pues falleció pocas horas después de su desvanecimiento. Era el 14 de abril de 2012. El centrocampista Piermario Morosini tan solo contaba con 25 años de edad. Los equipos contendientes en ese partido, tanto la L. R. Vicenza como la AS Livorno, en un gesto de homenaje póstumo, retiraron de sus futuras equipaciones el dorsal n.º 25, número con el que jugaba Piermario.

Lamentablemente, Morosini fue un hombre perseguido por la tragedia y la desgracia. A la edad de 15 años perdió a su madre. A los 17 fue su padre quien falleció. Meses más tarde, un hermano discapacitado que tenía, Francesco, se suicidó, quedando únicamente de la unidad familiar una hermana (Carla Maria), también con una discapacidad profunda, y él mismo; constituyéndose, pues, como tutor y único sustento económico de tan diezmada familia.

Con la muerte de Morosini, el desamparo de su discapacitada hermana era más que evidente y preocupante, pero siempre suele haber un alma caritativa, un filántropo, un altruista; en definitiva, un bienhechor que aparece y da solución a un problema grave. En el caso que nos ocupa, el bienhechor fue el también futbolista, hoy ya retirado, Antonio «Toto» Di Natale, capitán, compañero y amigo de Piermario Morosini en el Udinese Calcio, quien en un gesto de una tremenda humanidad acogió y se hizo cargo de la custodia legal de Carla Maria Morosini. Preguntado por esta circunstancia, respondió con estas palabras: «Mario era como un hermano para mí. Le apreciaba de una forma especial por todo lo que había sufrido y porque era un chico estupendo. Su hermana lo era todo para él». Di Natale y el fútbol italiano en general, pero sobre todo los clubes Atalanta y Udinese, en un gesto que les honra, decidieron hacerse cargo de por vida de los gastos y cuidados de la hermana de Piermario Morosini.

Y así ha sido hasta nuestros días.

ALBERTO VEGUE

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