CAÑONCITO PUM


Uno de los múltiples jugadores que podemos citar que hayan marcado una época en el fútbol español y en uno de los equipos más importantes y representativos de nuestro fútbol y del fútbol mundial es el hispano-húngaro Ferenc Puskás, aunque fuera bastante más conocido en España por cualquiera de sus dos apodos hispanos: Pancho Puskás o bien Cañoncito Pum. El primero hacía referencia a la castellanización de su nombre húngaro Ferenc = Francisco, Francisco = Pancho y el padre del apodo fue Alfredo Di Stéfano. El segundo de ellos, Cañoncito Pum, se debía a la potencia que imprimía a sus disparos con la pierna izquierda. Por cierto, la única pierna válida que usaba para jugar al fútbol.

Este extraordinario y excelso jugador nació en la ciudad de Budapest (Hungría) en el año 1927, falleciendo en esa misma ciudad en 2006.

Comenzó dándole al balón en el equipo de un barrio de su ciudad natal, el Kispest FC en la temporada 1943/1944, hasta la 1956/1957. Conviene recordar que este club, en la década de los años 50 del siglo XX, cambió su denominación por la de Budapest Honvéd FC, llegando a ser uno de los principales clubes húngaros, aunque hoy viva momentos no tan boyantes como los referidos, pues milita actualmente en el segundo escalón del fútbol magiar, la Nemzeti Bajnokság II.

En el año 1956, con motivo de la revolución húngara en contra de las imposiciones políticas de la Unión Soviética,Ferenc Puskás y otros miembros integrantes de su equipo nacional, después de jugar un partido de la Copa de Europa contra el Athletic de Bilbao, deciden no retornar a Hungría y buscarse la vida ingresando en las filas de algún equipo europeo. La FIFA y la UEFA prohibieron a cualquier club europeo el fichaje de alguno de estos jugadores durante un periodo de dos años. Transcurrido ese tiempo, en la temporada 1958/1959, y pese a los intentos del fútbol inglés e italiano para incorporarle en las filas de alguno de sus equipos, es el Real Madrid, a través del empeño personal de su presidente, Santiago Bernabéu, quien logra su fichaje (pese a sus ya 31 años de edad y su desastroso estado físico (con un sobrepeso de más de 18 kilos) para defender los colores del equipo merengue, haciéndolo hasta el fin de la temporada 1965/1966, ya con 39 años.

Hay que señalar que el fichaje de Puskás por el Real Madrid obedeció a un capricho personal de su presidente, en contra de la opinión de la secretaría técnica del club. Con esta decisión, en un principio considerada extravagante y poco técnica, el Real Madrid llegó a formar una de las mejores delanteras que hayan existido en toda la historia del fútbol, la formada por Kopa, Puskás, Di Stéfano, Rial y Gento.

En el total de su carrera, consiguió cerca de 750 goles en 750 encuentros disputados. Todo un récord. Estos números le valieron para ser considerado como el máximo goleador del siglo XX, galardón otorgado por la Federación Internacional de Historia y Estadística del Fútbol. De la misma manera, es considerado por la FIFA como uno de los 10 mejores jugadores de todos los tiempos.

Una vez que puso fin a su carrera como futbolista activo, se dedicó, durante los siguientes 31 años, a entrenar. Fue preparador de un número importante de equipos (13 en total), algunos de ellos algo estrafalarios, repartidos por todo el mundo (España, Canadá, Grecia, Egipto, Australia, etc.), además de la selección de Hungría.

Puskás adquirió la nacionalidad española en el año 1961, lo que le valió el poder jugar con la camisola española, aunque en unos exiguos 4 partidos. Con la selección húngara, disputó un total de 85 partidos, consiguiendo la friolera de 84 goles. Anecdóticamente, cabe señalar que Puskás entra dentro de ese grupo raro de futbolistas que han disputado dos mundiales con selecciones diferentes. En el año 1954, en el Mundial de Suiza, lo hizo con la selección húngara; en el año 1962, en el Mundial de Chile, lo hizo con la selección española.

Nos vamos a despedir con una anécdota que le ocurrió a este grandísimo jugador. Fue durante el partido Inglaterra vs. Hungría, disputado en el estadio de Wembley el 25 de noviembre de 1953 y que, por cierto, Inglaterra y toda su prepotencia perdió por un escandaloso 3-6. Algunos jugadores ingleses, principalmente Eddie Bailey (jugador del Tottenham Hotspur) y Billy Wright (jugador del Wolverhampton Wanderers y capitán de la selección inglesa,) se mofaron abiertamente del físico que presentabaFerenc Puskás: en particular de su estatura (medía 1,72, siendo generosos en la medición), de su más que evidente peso y, sobre todo, de su incipiente barriga. Burlas que se tuvieron que tragar, pues el recital de fútbol que gratuitamente el amigo Puskás dio a todos los que pudieron presenciar el partido, las cabalgadas y trotes que ofreció por todo el campo, su envidiable técnica en el manejo del balón y, para colmo, los dos goles que personalmente endosó al conjunto inglés sirvieron para callar la boca al despótico y engreído fútbol anglosajón. Y para que la derrota fuera más dolorosa, esa fue la primera vez que Inglaterra perdía como local en un partido internacional contra un equipo fuera de la órbita británica.

ALBERTO VEGUE

CAÑONCITO PUM

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