
Existen en el mundo profesiones peligrosas, tales como la construcción y sus derivados, las fuerzas de seguridad o las dedicadas al mar. También existen profesiones bastante más peligrosas, como los bomberos, los profesionales dedicados a la extinción de incendios o las dedicadas a la minería. Y luego está la de ser presidente del club de fútbol Lokomotiv Plavdin.
¿Por qué digo esto? Pues muy sencillo, porque 5 de los presidentes de este club búlgaro, en los últimos 24 años, han sido asesinados en circunstancias diferentes, pero con un denominador común: la violencia. Vamos a hacer un pequeño resumen sobre las circunstancias que concurrieron en cada uno de ellos.
El primero en caer fue Georgi Kalapatirov, asesinado en el año 1995 de un tiro en el corazón y en plena calle de la ciudad de Plavdin.
Su sucesor, Georgi Prodanov, corrió idéntica suerte. También fue abatido en el año 1995, aunque esta vez, el método utilizado fue bastante más sofisticado, ya que sufrió un accidente mortal de tráfico al haber sido cortados los cables de los frenos de su vehículo.
Seguimos. En el año 1998 le tocó el protagonismo a Petar Petrov-Pesho. El método usado fue más tosco. Recibió, en la puerta de su casa, una ráfaga de tiros de un kalashnikov, con un resultado, a todas luces, incompatible con la vida.
El cuarto presidente en cuestión, el llamado Nikolai Popov, fue apaleado hasta la muerte y rematado con un desconsiderado tiro en plena calle en la ciudad de Plavdin. Estamos hablando del año 2005.
El quinto en la lista le corresponde a Giorgi Iliev. Y nos volvemos a sofisticar. Fue abatido por un certero disparo de un francotirador, mientras comía apaciblemente en un restaurante a orillas del Mar Negro.
Su sucesor, Alexander Tasev, y sexto en la lista, fue acribillado desde un coche en marcha en la capital del país (Sofía).
¿Cuestión de mala suerte? No.
¿Estar en el sitio no indicado y en el momento más inoportuno? Tampoco.

Parece ser que todos ellos tenían un punto en común: mantenían algún vínculo con organizaciones mafiosas y el crimen organizado en Bulgaria. Temas como la vinculación al VIS (organización criminal), el tráfico de drogas, los amaños de partidos y algunas que otras sospechas de financiaciones mafiosas, algo tenían que ver en estos sucesos violentos.
Y como esta nota es una nota de fútbol, no una crónica de sucesos, añadiremos que el Lokomotiv Plavdin, es el club de fútbol de la ciudad búlgara de Plavdin, situada al sur del país. Fue fundado en el año 1926 y son conocidos con el apodo de «Los Pitufos» y también como «Los Ferroviarios» (por lo de lokomotiv=locomotora, ya que fue fundado por empleados del ferrocarril). Sus colores son el negro y el blanco y disputan sus partidos en el estadio Lokomotiv, con capacidad para 14.500 espectadores.
El mejor jugador y el que más partidos ha disputado con su camiseta es Hristo Bonev, un emblema de la institución. El club ha obtenido algunos éxitos a nivel local. Fue campeón de liga, por primera vez en su historia, en la temporada 2003/2004 y campeón de la Copa de Bulgaria en 2018/2019 y 2019/2020.
A nivel internacional no ha destacado en exceso. Su mejor clasificación fue llegar a cuartos de final en la extinta Copa de Ferias (temporada 1964/1965), habiendo participado, con más pena que gloria, en las distintas competiciones de la UEFA, siendo la más importante su presencia en la Champions League.
Esta violencia sufrida por algunos de sus dirigentes y narrada en los primeros párrafos, no es exclusiva del fútbol búlgaro. Situaciones algo similares se han dado en diferentes clubes de otros muchos otros países, si bien no con tanta asiduidad ni concentradas en un solo equipo y, muchas de ellas, por motivos totalmente distintos a los narrados en esta nota.
Un último apunte y un consejo gratuito: si por esas casualidades de la vida, un día, te ofrecen la presidencia del Lokomotiv Plavdin, piénsatelo bien antes de aceptar, porque……
ALBERTO VEGUE
