
Hubo un tiempo en el que el mejor resultado de la selección española, obtenido en un Mundial de Fútbol, fue un cuarto puesto y se consiguió en el Mundial de Brasil del año 1950, eso si obviamos la segunda plaza conseguida en los séptimos Juegos Olímpicos de Amberes allá por 1920.
Este cuarto puesto de Brasil constituyó el mayor éxito logrado por nuestra selección en un campeonato del mundo de selecciones nacionales durante la friolera de 60 años, roto, como todos sabemos, con la obtención del título de campeón del mundo alcanzado en Sudáfrica en el año 2010.
Aunque han pasado muchos años, hoy vamos a hablar de uno de esos héroes del 50, de sobra por todos conocido, y que puso luz a la oscura trayectoria que, salvo por los Juegos Olímpicos de 1920 como ya hemos dicho, era el triste deambular de la selección española de fútbol por el mundo. Hoy vamos a hablar de un personaje que representa vivamente a la furia española, a un gentleman, a un excelente rematador de cabeza, a un caballero dentro de un terreno de juego y, por qué no decirlo, a un jugador con escasa destreza técnica, pero que siempre estaba en el lugar adecuado en el momento justo. Hoy hablamos de Telmo Zarraonandia Montoya.
Telmo Zarra nació en la localidad vizcaína de Erandio, situada en la margen derecha de la ría del Nervión, a escasos kilómetros de la ciudad de Bilbao, el 20 de enero de 1921. Jugó durante casi toda su vida en el Athletic Club de Bilbao, formando parte de una de esas delanteras históricas y de ensueño en su club, concretamente la denominada «segunda delantera histórica» y quizá la más conocida y nombrada, formada por Iriondo, Venancio, Zarra, Panizo y Gaínza.
Ya en el hogar de los Zarra había antecedentes futbolísticos familiares. Su hermano Tomás, el mayor, jugó en los equipos del Arenas de Getxo, Oviedo y Osasuna, y su hermano Domingo también fue futbolista del Arenas Club de Getxo.
Aunque Zarra prácticamente hizo su carrera en el Athletic Club, sus inicios fueron en el equipo de su localidad de nacimiento, la SD Erandio, durante las temporadas 1938/1939 y 1939/1940. Sus excelentes cualidades como futbolista hicieron que el Athletic Club se fijara en él y procediera a su fichaje; así, prestó sus servicios en el equipo de «El Botxo» desde 1940 hasta el fin de la temporada 1954/1955. La siguiente, la 1955/1956, se desarrollaría en la SD Indautxu (equipo histórico de la ciudad de Bilbao), dando por finalizada su carrera en la 1956/1957, ya con 36 años, en el Baracaldo CF. En su trayectoria profesional con el Athletic consiguió ganar un campeonato de liga y cinco Copas de las llamadas del Generalísimo.
En cuanto a sus cualidades futbolísticas, es necesario destacar sus virtudes goleadoras, ganando el trofeo «Pichichi», es decir, máximo goleador de la liga española hasta en un total de 6 ocasiones. Dejó tal reconocimiento de su poderío anotador que, desde el año 2006, el diario deportivo «Marca» institucionalizó el Trofeo Zarra para el máximo goleador de nacionalidad española de 1.ª División. En el total de su carrera disputó 420 partidos, consiguiendo un total de 375 goles.
Como hemos comentado, su fuerte era el remate de cabeza y su oportunismo. Respecto a esa primera cualidad, es de destacar lo que se decía de él: que era «la mejor cabeza de Europa, después de Churchill». Esta alabanza se la dedicó un periódico sueco cuando acudió a ese país a disputar un partido internacional con la selección española.
Finalizaremos con un breve apunte de su participación en el Mundial de Brasil de 1950. El superconocido como «el gol de Zarra» tuvo lugar en el estadio de Maracaná durante el enfrentamiento entre España e Inglaterra para acceder a las semifinales del torneo. Ese gol hizo que España jugara esas semifinales y quedara posicionada finalmente entre las cuatro mejores selecciones del mundo. En ese enfrentamiento, Zarra marcó uno de los goles más importantes de su carrera, si no el que más. En definitiva, España venció por 1-0 a Inglaterra y pasó a semifinales. Este momento tan eufórico soltó la lengua del entonces presidente de la Federación Española de Fútbol a quien la pasión le llevó a decir por radio: «España venció a la pérfida Albión», lo que conllevó un incidente diplomático con Inglaterra y, a consecuencia del cual, el señor presidente tuvo que dimitir. Pero de esta frase y de ese momento hablaremos otro día.
Como punto final de este panegírico, diremos que Telmo Zarraonaindia falleció en la ciudad de Bilbao el 23 de febrero del año 2006.
ALBERTO VEGUE
