
Lo que voy a contar en esta nota no es ninguna broma ni ninguna tomadura de pelo, es un hecho real y verídico que ocurrió durante un partido de selecciones nacionales el 27 de enero de 1994.
Vamos a contextualizar el tema. Los hechos ocurrieron durante la ronda de las eliminatorias de la Copa del Caribe, perteneciente a la Confederación de la Concacaf, disputada en Trinidad y Tobago. Para la celebración de este torneo se modificaron algunas reglas que imperaban hasta ese momento; una de ellas fue la regla del gol de oro, estableciéndose de la siguiente manera: si el partido a la finalización de los 90 minutos reglamentarios terminaba en empate, obligatoriamente se debería jugar una prórroga de 30 minutos para determinar al vencedor. Durante el desarrollo de ese tiempo de prórroga, el equipo quemarcara un gol, ese gol, a todos los efectos, tendría un valor doble. Es decir, sería como si el equipo que lo lograra hubiera marcado dos goles; ganaría en ese momento por 2-0.
Dicho esto, ahora vamos a situar el entorno. El hecho que vamos a narrar ocurrió durante la disputa de la primera fase de la 5.ª edición de la Copa del Caribe, de la Concacaf, que se celebró en el mes de julio del año 1994. Nos centramos en la 1.ª Fase de Grupos, más concretamente en el Grupo 1 y específicamente en el último partido a disputar, donde se enfrentan las selecciones de Barbados y de Granada. El partido tuvo lugar en el Estadio Nacional de Barbados, en Bridgetown, la capital del país. Solo uno de los dos equipos podía pasar a disputar la 2.ª Fase. La selección de Barbados necesitaba imperiosamente ganar el partido y, además, por una diferencia de 2 o más goles para poder clasificarse. Por contra, a la selección de Granada le bastaba simplemente con ganar o con perder por solo un gol de diferencia; de este modo sería ella quien se clasificaría (ya hemos comentado que el partido no podía quedar en empate). Durante casi todo el desarrollo del encuentro, la selección de Barbados fue ganando con holgura. De hecho, ganaba por 2-0, con lo que con ese resultado conseguía su objetivo de pasar a la ronda siguiente. Pero el destino quiso que, a falta de tan solo 7 minutos para la conclusión, marcara un gol la selección de Granada, con lo cual el marcador reflejaba un resultado de 2-1 y, por ende, Barbados quedaba fuera del pase de eliminatoria a favor de Granada.
Ante esta circunstancia, el entrenador de Barbados, ni corto ni perezoso, ordenó a sus propios jugadores que se metieran un gol en propia puerta; con ello se empataría el encuentro y, obligatoriamente, y según las reglas de este torneo específico, se acudiría a la prórroga, con lo cual se abría la posibilidad de intentar conseguir el llamado y puesto en práctica en este torneo, el famoso «gol de oro» por el valor doble del mismo. Dicho y hecho, a falta de 3 minutos para la conclusión del tiempo reglamentario, Barbados se marcó unautogol y el encuentro quedó empatado. Y, entonces, se desplegó una locura colectiva en todo el estadio. El seleccionador de Granada, que no era para nada tonto y se dio cuenta inmediatamente de esta circunstancia, intentó por todos los medios conseguir un ansiado gol, ya fuera en su propia portería o en la portería de Barbados, con lo cual, si lo conseguía, sería su selección quien pasaría de Fase, ya fuera porque perdería por 2-3 o porque ganaría por 3-2, y fin de la discusión.

Así se dio la paradoja en los últimos minutos de partido de que, mientras la selección de Granada intentaba por todos los medios meter un gol, ya sea en su propia portería o en la contraria, con el mismo ahínco y perseverancia la selección de Barbados defendía con sus efectivos en ambas porterías, en la suya y en la del rival. En esas estábamos cuando se llegó al final del partido en su tiempo reglamentario con empate a dos goles, por lo que hubo de disputarse la ya comentada y consabida prórroga y su gol de oro con valor doble.
El resultado final fue que marcó Barbados y se clasificó para la 2.ª Fase. En esta nueva y subsiguiente etapa, Barbados logró un tercer lugar en la liguilla que disputaron, por lo que no consiguió el ansiado pase a la Fase Final del Torneo.
La Federación de Granada protestó y reclamó ante la FIFA, pero sus exigencias no fueron atendidas.
Eso sí, la FIFA tomó nota de lo ocurrido y de la artimaña de Barbados y, una vez finalizada la competición, puso fin a esta famosa regla del «gol de oro con valor doble».
ALBERTO VEGUE
