LOS MAYORES CASTIGOS EN EL FÚTBOL


El reglamento de sanciones de la FIFA es aplicable a todos aquellos miembros que se encuentran bajo su amparo; es decir, a todas aquellas federaciones, confederaciones, clubes, jugadores y árbitros que estén asociados a este organismo.

Hoy vamos a detallar las sanciones que han sido aplicadas exclusivamente a futbolistas, entrenadores y colegiados, centrándonos en las más comunes: el castigo por acciones antideportivas o faltas, y las sanciones por amaño de partidos y corrupción.

Para entender la importancia del castigo, debemos fijarnos bien en el número de partidos por los que puede ser suspendido un profesional, o bien en el tiempo —semanas, meses o años— que puede durar dicha suspensión.

En general, las conductas más severamente castigadas son las acciones violentas contra otro jugador, árbitro o miembro del cuerpo técnico del equipo contrario. Por otra parte, y muy duramente castigadas, son las relativas al amaño o venta de encuentros y las apuestas deportivas.

Entre los casos citados hay, mayormente, jugadores, pero también aparece la figura de un árbitro. Hemos preferido dejar fuera de la nota a los directivos de clubes que también han sido castigados, ya que, si los incluyéramos, tardaríamos días en terminarla.

Como curiosidad, hay dos jugadores que aparecen varias veces y por distintas causas, en el ranking de los más castigados: son el francés Eric Cantona y el inglés Joey Barton.

Por último, cabe indicar que nos estamos refiriendo solo a los casos encontrados en cinco de las ligas más importantes del planeta, es decir, la española, la argentina, la inglesa, la italiana, y la francesa.

Comencemos, pues, por la liga española:

El mayor castigo en el fútbol español lo ha sufrido un defensa del Real Zaragoza llamado Joaquín Cortizo, quien en 1964 fue sancionado con 24 partidos de suspensión después de haberle roto la tibia a Enrique Collar, jugador del Atlético de Madrid.

Andoni Goikoetxea, del Athletic Club, lesionó gravemente a Maradona (FC Barcelona) en el año 1983. Fue sancionado inicialmente con 18 partidos.

El paraguayo Pedro Fernández, jugador del Granada CF, fracturó el cuádriceps a Amancio Amaro, jugador del Real Madrid, en 1974, por lo que sufrió una penalización de 15 partidos.

Otro jugador del Real Zaragoza, en este caso el portero argentino Esteban Andrada, fue suspendido con un total de 13 partidos por propinar un puñetazo al jugador de la SD Huesca, Jorge Pulido, durante el transcurso de un encuentro en el año 2026.

Al defensa del Burgos CF, Ruiz Igartúa, le cayeron 10 partidos en 1977 por agredir al colegiado del encuentro.

Los mismos le cayeron al paraguayo Lobo Diarte en la temporada 1982/1983, por lesionar al jugador del Sevilla CF, José Luis Ruda.

En la liga argentina, el mayor castigo le cayó al jugador de Boca Juniors Carlos Horacio Salinas por agredir a un árbitro, fue en el año 1978 y la sanción: 25 partidos.

Fernando García, defensa de Atlanta, fue castigado en 1990 durante dos años por propinar un puñetazo al árbitro del partido.

A Hugo Escalante, de Unión de Santa Fe, le penalizaron en 1970 con 22 partidos de suspensión por partirle la tibia a un contrario.

Un año de suspensión les cayó a Luis Orquera, de Juventud Unida, en 2011 y a Elías Emilio Abraham, también por agredir o intentar agredir al colegiado.

El fútbol inglés no es ajeno a esta situación y mantiene en su historial un buen número de casos.

El más llamativo fue el de Enoch West, jugador del Manchester United, quien en 1915 fue suspendido para la práctica del fútbol durante un periodo de 30 años por amañar partidos.

A Joey Barton, entonces jugador del Burnley, le suspendieron en el año 2017 durante 18 meses por apuestas ilegales.

Mark Bosnich, del Chelsea, sufrió en 2003 un castigo de 9 meses de inhabilitación por dopaje por cocaína.

Ese mismo castigo de 9 meses fue el que sufrió el francés Eric Cantona, siendo jugador del Manchester United, por propinar una patada a un espectador en un partido contra el Crystal Palace.

A Río Ferdinand, también del Manchester United, le castigaron con 8 meses sin jugar por no asistir a un control antidopaje en 2003.

En Italia, los jugadores, entrenadores, directivos e incluso clubes, más castigados fueron aquellos salpicados por el escándalo de amaños de partidos de la Serie B del fútbol italiano, ocurrido en la temporada 2011/2012. Por citar algunos de la gran cantidad de involucrados, nombraremos a Mario Cassano (portero del Piacenza), Luigi Sartor (defensa del Ternana), Nicola Santoni (portero del Bari) y el centrocampista Antonio Bellavista.

En Francia destacan los castigos a Paolo Fonseca, entrenador del Olympique de Lyon, quien fue castigado con 9 meses de suspensión por encararse gravemente con un árbitro.

Gelson Martins, del Mónaco, fue sancionado en el año 2020 con 6 meses de suspensión por empujar al árbitro.

Misma sanción recibió el jugador brasileño Brandao, del SC Bastia, en 2014 por agresión a Thiago Motta.

Y Eric Cantona, cuando militaba en el Nimes FC allá por 1991, lanzó el balón al cuerpo del colegiado, lo que le costó una suspensión de 4 meses.

Mención aparte merece la suspensión del árbitro Tony Chapron, quien en un partido que enfrentaba al Nantes y al PSG, lanzó una patada a un jugador que había chocado con él en un lance del juego; le suspendieron durante 6 meses.

Se han destacado las mayores sanciones impuestas en cinco de las ligas más importantes actuales. Sin embargo, la mayor sanción impuesta en el fútbol corresponde a la del portero chileno Roberto Rojas, quien en un enfrentamiento entre las selecciones de Brasil y Chile, clasificatorio para el Mundial de Italia 90 —y cuando su selección ganaba por 1-0 a la anfitriona—, fingió ser alcanzado y herido por una bengala lanzada desde la grada, desvaneciéndose en el campo. Fue descubierto y castigado de por vida, ya que la bengala no le alcanzó y las heridas se las causó él mismo con una cuchilla que llevaba escondida en los guantes.

ALBERTO VEGUE

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