Los estereotipos del fútbol


Cuando nos hablan de un futbolista, todos pensamos, en general, en alguien atlético, bien proporcionado y que se asemeja a los cánones que todos tenemos establecidos para alguien que se dedica al deporte. Es decir, mantenemos en nuestro subconsciente un estereotipo físico sobre este determinado conjunto de personas.

Así, cuando hablamos de un futbolista, nos hacemos a la idea de una persona fuerte, veloz, flexible y resistente, que son los cuatro parámetros que enaltecen a los que ejercitan esta profesión. Y también dice la teoría que un futbolista debe tener una buena condición física, una aceptable técnica, buen dominio de balón, mentalidad ganadora e inteligencia táctica para el desarrollo del juego.

Además, y específicamente por puestos, los porteros deberán tener una aceptable altura y buenos reflejos, y deberían estar sobre los 1,90 m de altura y los 90 kilos de peso. Los defensas, potencia, contundencia y también altura, sobre los 1,85-1,90 m y los 85 kg de peso (los laterales deberían ser más livianos, sobre los 1,75 m y los 75 kg). Los jugadores de mediocampo tienen una buena resistencia física y una extraordinaria visión de juego. Si nos damos cuenta, los mejores en este desarrollo suelen ser los más bajitos (ojo, que también los hay altos). Y, por último, los delanteros: velocidad, desmarque y oportunidad. Aquí los parámetros se mueven entre los 1,70-1,85 m y los 70-80 kg de peso.

Quede bien entendido que todo lo dicho tiene sus matices, sus verdades y mentiras, sus pros y sus contras y que no siempre es así, pero en general nos puede servir de cliché y, como vamos a ver, no siempre es así.

Pero ¿nos hemos preguntado alguna vez quién es el futbolista profesional más bajito que ha existido y que se sale de los estereotipos conocidos?

Pues se tienen registros de dos futbolistas que apenas medían 1,54 m: Elton José Xavier Gomes, brasileño, centrocampista que militó en el Steaua de Bucarest (Rumanía), Al-Nassr (Arabia Saudí) y Fortaleza EC (Brasil). El otro es Marcin Garuch, centrocampista polaco, que entre otros jugó en el Miedz Legnica (Polonia).

Con una altura de 1,55 m, aparece el delantero argentino Daniel Villalba, que jugó en River Plate y Ferro (Argentina) y Veracruz (México).

Con 1,59 m, el también argentino Diego Buonanotte, mediapunta de River Plate (Argentina), Málaga (España) y Universidad Católica (Chile).

También con 1,59 m, otro argentino, Maxi Moralez, que jugó en Racing Club y Vélez Sarsfield (Argentina).

Frente a estos jugadores bajitos, nos encontramos con esos otros altos que por su altura exagerada también se salen de la norma. Los futbolistas más altos con los que nos encontramos corresponden a distintos porteros: Simon Bloch Jorgensen (2,10), Kristof van Hout (2,08) y Tomas Holy (2,06). Los defensas Matthew Casey (2,04) y Abdoul Ba (2,03). El centrocampista Mikkel Mena Qvist (2,03). Y los delanteros Jan Koller (2,02) y Peter Crouch (2,01).

ALBERTO VEGUE

Los estereotipos del fútbol

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